Changes
Existe una corriente neoliberal en Internet. Eso no es ninguna cosa nueva. Y tampoco es nuevo que sus representantes usen el populismo y los temas más polémicos para lanzar sus mensajes disfrazados de consignas progresistas. “No pasaran”, “Poner puertas al campo”, “la cultura es gratis”, “los ciudadanos no deben pagar por modelos de negocios obsoletos”, “somos el 6 o 7 poder”, etc., son de las cosas que uno lee día sí y día también. Que quieren que les diga, ustedes ya saben de lo que hablo.
Para ellos la prensa escrita está muerta y el negocio de la música también como consecuencia de las nuevas tecnologías. “No han sabido adaptarse”, “la cosa ha evolucionado con la tecnología y ellos no” es la razón que dan, y seguramente la tengan. Pero ¿Y nosotros? ¿Hemos sabido adaptarnos?
Con la misma tranquilidad que expresan una cosa añaden “Internet debe ser libre y no tener control”. Rápidamente llaman a las barricadas en cuanto hay una tentativa (la mayoría de ellas burdas y zafias) de poner orden en la Red. Entonces esto ya no es “una evolución natural”, es un atentado contra las libertades de los individuos.
Pues miren señores que no estoy en nada de acuerdo. Primero porque la red no es libre, ni lo fue, ni lo será. Y no hace falta que uno ponga al eje del mal en la cabeza de los censores y controladores de Internet, en el primer mundo también los hay, como el caso de Australia y algunos más. Y claro uno piensa que siendo gobiernos democráticos y no un puñado de dictadores con millones de fanáticos amarillos y con turbantes, la cosa cambia.
Y por supuesto porque si alguien controla actualmente la red, le pese a quien le pese, son multinacionales (Google, Microsoft, Yahoo, etc.) y operadores (Telefónica, AT&T) que cubren y protegen sus intereses que no son otros que maximizar sus beneficios. No hace falta mantener un control sobre TODO lo que hay en la red si controlas como se accede a ello (buscadores, servicios on-line, acuerdos de servicio, este vídeo sí y este no, esta canción sí y esta no, esta entrada sí y esta no). No se engañen, eso es así.
De hecho, por parte de esta vieja/nueva clase social (los que tienen acceso a la red no es todo el mundo, en España, país del primer mundo, apenas el 50%), ya se ven tímidos, y no tan tímidos, intentos de estos tipos de entrar en política para “proteger los derechos de los internautas”, acusando de nazis, estafadores o lo que haga falta a cargos públicos y gobiernos electos.
Insisto, el inmovilismo no está en quien quiere que las leyes y gobiernos se adapten a los nuevos usos, ventajas y problemas que la sociedad digital nos trae. Está en quien quiere no quiere que cambie nada.
¿Es necesaria una legislación nueva? No lo sé, no soy experto. Pero lo que sí está pidiendo a gritos lo que está sucediendo en la red todos los días es que no sean las empresas y multinacionales las que mantengan ese control sin responsabilidad civil alguna y con las autoridades atadas de pies y manos por fronteras imaginarias que en la Red no sirven. Que los ámbitos geográficos de las leyes del mundo real se extiendan y se amplíen o se adapten a la nueva realidad global. Si no existen fronteras, los derechos y deberes de los ciudadanos tampoco deben tenerlas para protegerlos y mantenerlos. Si realmente no existen fronteras deberíamos preocuparnos tanto por los derechos de un chino, como los de un habitante de Ghana, como los de un alemán, y por supuesto deberíamos proteger que ninguno fuera pisado.
Y es ahí cuando los ciudadanos debemos estar en primera línea, dando un paso al frente reclamando que ese nuevo estado de las cosas debe adecuarse al mundo moderno en que vivimos, y no detrás de una trinchera, o encima de un pulpito. Exigiendo a los políticos y legisladores (esos mismos que votamos y elegimos cada 4 años) que hagan su trabajo de forma correcta. Que se lleguen a acuerdos que garanticen los derechos humanos, esa vieja copia en papel que algunos olvidan, dentro de este nuevo escenario. Los de los menores, los de quien no conocen los usos de estas tecnologías y sin embargo sufren sus consecuencias, los de quienes no tienen acceso a ellos por no tener los medios necesarios. Los de todos, no los del homo geek.
Porque que el mundo ha cambiado con las nuevas tecnologías es un hecho indiscutible, pero también lo es que los efectos de esos cambios conocidos son infinitamente buenos , otros absolutamente perniciosos, y la mayoría de ellos, desconocidos.
Creo, y quizás me equivoque, que cuando la mitad del mundo (del primero se sobreentiende) dice que la tecnología ha cambiado al ídem, se olvida en buena parte de la otra mitad no conectada que se parapeta en aquello de “interné, sí hombre, eso, donde la gente se conesta pa’puteá y buscar rollos y eso, ya me entindes”.
Dicen “la televisión, que porquería, la telebasura, al telebasura…” y se olvidan que sólo es un medio, una herramienta, a la que se da un uso: teletransportar morbo y mediocridad.
Ahora se dice “la interné, la interné, qué porquería” y se olvidan que su uso sólo refleja la suciedad, digo sociedad, que la utiliza.
Es un punto de vista.
¡Abrazos de un desconocido lector que, aunque no lo parece, coincide con lo leído!