Después de limpiar mi Messenger y Twitter, el PC se ha quedado ciego, sordo y mudo. Un poco como las casas vacías.

No dejo de pensar, e intentar razonar, el porqué una herramienta de comunicación puede llegar en convertirse en algo tan apegado para algunos. ¿Qué es lo que hay en esta vida virtual, y en muchos casos paralela a la propia, que nos induce a comportarnos así?

Aquí enseguida llamamos amigo a un desconocido, mientras en la vida real a muchos amigos los tratamos como perfectos desconocidos. No lo entiendo. Amigo. Que yo sepa el termino que se aplica como amigo, yo al menos lo hago con los pocos que tengo, conlleva una serie de cualidades que no se dan si no es con el tiempo, el trato, la confianza. Pero es que además se necesita el contacto, la presencia física. Aquí enseguida decimos: "Quiero ser tu amigo", "tú eres mi amiga", "¿Somos amigos, no?".

No me veo dando los buenos días a ciberkitty  toda mi vida. Tomando café con el rey pollón@hotmail, en el trabajo, llorando a las 4 de la mañana con memimas@gmail. Sí con José, Pepe o Ana. Quizás la razón de todo este desmán no sea otra que la falta de esas cualidades en lo que nos encontramos en la vida real.

Aquí es fácil dar rienda a nuestra imaginación, fabricar nuestro propio mundo, asumir una identidad absolutamente divergente de la propia, y adquirir fácilmente lo que en realidad es tan difícil conseguir. Comprensión, cariño, pasión, complicidad, etc. O simplemente convertir, que creo que de eso se trata, nuestra pantalla a la red en un gran reality show de 24 horas, a pesar de que siempre digamos que los odiamos.

Podemos ciber-amar, cuando no queremos ni a nuestra familia. Hacer ciber-sexo, cuando no deseamos a nuestro compañero/a de lecho. Declararnos amigos de la humanidad, cuando en realidad la humanidad no es amiga de nadie. Aquí es tan fácil engañarse…

Sinceramente creo que Internet es muchas veces una de las drogas más poderosas de la actualidad. Y es tan fácil engancharse