Buenas

Las redes sociales no se inventaron para solucionar el problema de la incomunicación que vivimos, si no aprovechando esa misma carestía vendiendo un sucedáneo para que podamos dormir tranquilos.

Si uno se parara a pensar cual el éxito de las mismas se daría cuenta que el objetivo para el usuario de las mismas no es comunicarse de una forma económica con ese amigo que se fue a otra ciudad a vivir, si no simplemente y llanamente aliviar la soledad a la que nos enfrentamos en esto que hemos llamado vida moderna. La avidez en conseguir algo a lo que llamar amigos demuestra tanto nuestra hambre de comunicación como el origen de este problema.

El cambio de valores que ha sufrido nuestra sociedad ha hecho que las relaciones humanas basadas en igualdad entre sus participantes (somos amigos), compromiso y algo de sacrificio (aquí estoy para lo que necesites), gustos comunes (mis amigos y yo somos así), sean sustituidas por las basadas en la propiedad (tengo un montón de amigos), el menor coste a pagar en una relación (te bloqueo, te elimino, no te acepto y aquí paz y después gloria), y la exhibición del yo (Este soy yo con foto incluida frente al espejo).

Una asepsia engañosa con una etiqueta errónea. No se deberían llamar redes sociales,si no redes personales.

Del plural al singular, como los tiempos que nos toca vivir