Buenas. Casi me voy a atrever a decir que una de las diferencias entre un colegio de la Moraleja y uno de Vallecas es que allí a un profesor le llamarán “profe” y a una profe “seño”, es más juraría que en muchos de ellos les llamarán “Sir”, y quizás en uno de Vallecas lo más light sea “colega” o “tía”.  Yo no les voy a decir cuáles son las soluciones a un tema como la educación inexistente, (no del todo, gracias a dios), en nuestros centros. No soy un experto, ni me creo capacitado para ello. Pero si me gustaría decirles porque el sentido común me dice que en este terreno se están dando más brindis al sol que otra cosa y que en realidad hay quien entiende que uno de los más graves problemas que vamos a tener en el futuro, porque esto que ocurre habrá que verlo cuando la gente que lo hace tenga 30 años, se alivia dando un puñado de maquillaje y efectos especiales de Steven Spielberg.

Me refiero a las 3 cosas que han ocurrido últimamente relacionadas con esto, y que presentan claros y grandísimos contrasentidos.

Por un lado tenemos un cargo público, Defensor del menor, diciendo que van a investigar a una señora por si utiliza a su hija para lucrarse, o si lo que hace daña a la menor. Este es claramente irreal, puesto que de no tenerlo claro el defensor del menor pasaría a ser del pequeñísimo porcentaje de habitantes de estas tierras que no ha podido atisbar un programa de telebasura, o de la jet, o de la prensa rosa, como lo quieran llamar, y puesto que estos llevan años emitiéndose en todas las cadenas sería además integrante de un rescoldo de la ciudadanía que no se ha cruzado delante de un televisor en todo ese tiempo. Por tanto creo que es un brindis al sol.

Segundo caso sería el de las fiestas de Pozuelo donde una juez decide que de 30 detenidos en algo que en otros sitios son algaradas y aquí se tratan de reyertas decide que lo mejor para corregir la actitud de estos beligerantes luchadores por la libertad de expresión es que no salgan de su casa a partir de las 10 de la noche. Mientras que hagan lo que quieran. Esto es otro brindis al sol puesto que los agentes, si los hubiere, encargados de vigilar a semejantes individuos, no podrán recoger a los cientos de homónimos que en parques y jardines hacen exactamente lo mismo, arriesgándose a que algún vecino represor y fascista les hinche los morros por su comportamiento incívico, y de paso la misma jueza le condene a no volver a su casa, no a las 10 de la noche, si no en una larga temporada.

Por último ahora resulta que una presidenta muy presidenta decide otorgar por ley lo que da la mínima educación en cualquier casa. Que los profesores son autoridades ante los menores que los insultan, agreden y maltratan. Espero que luego haga lo mismo con todos los gremios que deben tratar con estos niñatos, y que aunque no están obligados a convivir con ellos los sufren, y en especial declare autoridad a vecinos y demás, para que tengan la misma protección. Vaya, perdonen, no quise escribir protección, porque aunque se les  ponga como autoridad a un menor no se le puede castigar con dureza por ley, con lo que no se qué autoridad van a tener estos señores que no sea una diana diciendo “el que me atice ahora además será mucho más machote, porque soy autoridad”. Bueno, a decir verdad, lo de la diana ya también han pensado en ello porque creo que quieren que los profesores den las clase en tarimas, con lo que serán blancos mucho más visibles.

Finalmente me siento preocupado como padre de una niña que creo afortunadamente no va por ese camino, y como solidario con los miles de padres a los que sus hijos no dan problemas, y sus profesores están encantados con ellos. Preocupado porque también todos estos son críos y crías a los que alguien debería molestarse en proteger, pues no tienen culpa y sufren tanto o más que los adultos a esta minoría de maleducados, zoquetes y patanes.

Verán, después de esta colección de ironías desafortunadas por mi parte, les diré algo en serio. En España, como en otros países, lo que nos duele es quien paga los platos rotos y el bolsillo mayormente. Así que les propongo una pseudo-solución. Cuando un padre quiera que un menor sea educado por el estado, o pague una cantidad y el estado otra, o si es tan afortunado que no pasa crisis alguna lo paga todo, la solución sería darle autoridad a un contrato que diga: “¿Usted quiere que eduquen a su hijo? Pues es usted responsable ante la ley de lo que haga su niño/a, y si causa problemas, usted paga” Digo yo que no es lo mismo que un niño intente tomar una comisaria a botellazos sin más, a que lo hiciera con un papel en el bolsillo firmado por puño y letra por su padre diciendo “Yo soy el responsable de lo haga mi hijo”

Más que nada porque yo no soy un experto en todo esto, pero creo firmemente que este problema lleva entre 20 y 30 años de retraso que va a ser muy difícil recuperarse. Los que separan a los menores que los causan de la edad de sus padres que los permiten. Francamente a mí los que me preocupan son los segundos. Por cercanía y demás digo. Los menores me inquietan porque son los que deben pagar mi pensión cuando me jubile, pero si los padres de estos siguen así va a ser un tema que cualquier día puede dejar de preocuparme, porque no lo veré.

A estos, a los niños, al final igual hay que darles dos hostias por ley.

Ya veremos