El disparate del premio Nobel de la Paz para Internet
Pedir el Nobel de la Paz para Internet, o lo que es lo mismo la Santa Red, es regodearse en el absurdo de pensar que las cosas, entiéndase como lo que no pertenece a lo animal, mineral o vegetal, tienen alma. Es más, yo creo que puestos a ellos sería mucho más práctico, aunque también mucho menos popular, pedir el Nobel de la Paz para los rifles. No me miren de forma extraña, creo que se puede demostrar de forma matemática, y sino me corrigen, que se ha conseguido mucha paz en el mundo mostrando un rifle, que enseñando un router. Se han derrocado más dictadores con un rifle en la mano, que con una página Web. Y si no lo creen, paren un minuto , hacemos una lista , y lo vemos en un minuto. No obstante viniendo de una revista, portal, dedicado a Internet esta tontería, uno casi que hubiera preferido que la nominación la hubiera hecho Playboy.
Es cierto que también se ha sembrado mucha destrucción, pena e injusticia, con las armas, pero es que, y hay esta el dislate, las cosas no son buenas ni malas “per se”, sino por el uso que hacemos de ellas. La posesión de las mismas se puede medir por el baremo de la riqueza, pero no por el de la utilidad, la ética, la moral o el pacifismo. Hoy en día los buenos disponen de internet, y los malos también. Insisto en que es el uso lo importante. Internet no es el nirvana, se lo aseguro.
Por otra parte, ¿alguien pidió el premio Nobel de la Paz para el correo que llevó los documentos del armisticio de las dos guerras mundiales? ¿Para el teléfono rojo que impidió una guerra nuclear en plena guerra fría? Lo dicho, un absurdo. Internet no rige los destinos del mundo, ni interviene en ellos. Lo hacen los humanos que se conectan a ella con sus acciones.
Pienso que todo este tipo de disparates son alentados por la creencia de que si hacemos destacar el medio en el que nos movemos, la red, destacaremos nosotros, como integrantes de la misma. En el fondo un punto más de diferenciación entre los que tienen acceso a Internet , y los que no. Otro signo de que mal vamos cuando abrimos más brecha entre unos y otros.
Yo les digo, si me lo permiten, que el pertenecer al primer mundo, si esto se puede llamar primer mundo, y ser un privilegiado con acceso a la banda ancha no es más que un accidente de la fortuna de haber nacido donde estamos en la inmensa mayoría de los casos. No creo que es hecho, fortuito, sea merecedor de absolutamente nada.
Por último les invito a reflexionar sobre el impacto real de la red en los países que sufren la lacra de la guerra, el hambre o la enfermedad. En algunos países de esos sería bueno preguntar a sus habitantes que piensan de esto. Verán cuan afortunados somos, y cuanto nos gusta mirarnos el ombligo. No obstante después antecesor en el premio, el señor presidente de USA, puedes esperar cualquier cosa.
Saludos
Si se lo dieran se supone que deberían ir a recogerlo en su nombre los que ya tienen tablas en estas lides, los que se reunieron con la ministra…digo yo…