Gurús tecnológicos
Buenas
En mi trabajo mis jefes me suelen presentar como un gurú ante personas que han construido el almacenamiento de Facebook o Google, terminales móviles de última generación, fabricantes de software que muestran lo que el común de los mortales usará en un par de años, y profesionales de ese tipo. No peco de inmodestia, ni exagero, ellos lo ven así y así lo hacen. Supongo que algo de mi trayectoria profesional y muchos años con ellos se lo hacen ver de este modo. Yo lo tomo como una muestra de reconocimiento, no cómo una oda a mi ego.
Es por esto que uno no puede evitar sonreírse y hacer chanzas sobre lo que en la red se denomina “gurú”. Mucha gente los saluda o les da palmadas, los lee, los cree y hasta los envidia. No es mi caso. En la red los gamers, la gente que juega online, cuando compite en Internet tiene un dicho “Inet is magic” cuando alguien hace algo que pasa de la lógica y la destreza al terreno de lo que todo el mundo sabe que es jugar sucio, con ventaja.
Verán ustedes, un gurú no es el tipo que llega primero a un sitio, sino quien sabe a dónde quiere ir y abre camino a los demás. Un gurú no tiene fobias, es imparcial y objetivo, porque sabe perfectamente que la tecnología no es más que una gran caja de herramientas, y que todas sirven para algo y algunas de ellas incluso para las mismas cosas, y que la “marca” o el “fabricante” que las etiqueta en un logo o una pegatina, raramente resolvió un problema. Lo que sí lo hizo es saber aplicar cada una de ellas correctamente en el escenario adecuado. Sean de quien sea.
Es por ese motivo que un gurú no saluda cualquier cosa que haga alguien como una revolución, como Buzz o Wave de Google, simplemente porque las hizo Google, pongo por ejemplo. Sabe perfectamente que ni todo lo que hace Apple es una maravilla en su utilidad o funcionalidad, ni todo lo que hace Microsoft es malo porque lo construyó Microsoft.
Un gurú es muy posible que escriba libros, pero el conocimiento lo regala día a día, no lo atesora como un conjunto de tópicos que todo el mundo conoce y lo vende con DRM. Estas personas, los gurús de verdad, saben que el valor del saber es infinitamente mucho más grande cuando se riega con las aportaciones, sean críticas o no, porque como buen fruto si uno lo abona sólo con un punto de vista, normalmente el que a uno le conviene o le da la razón, deja de serlo para convertirse en algo estéril e inútil.
Un gurú sabe cambiar el registro de su forma de expresión para hacer llegar su mensaje a toda clase de gente de una forma clara. No lo adorna y disfraza de citas en idiomas que no conocen sus interlocutores, no cita autores que la inmensa mayoría no lee, no lo adorna con siglas que ni él mismo comprende y no escuda sus errores cuando los comete con “yo sólo dije lo que dijo fulanito”, ni los adorna cuando acierta con “como fulanito y yo decíamos”. Un gurú real arriesga porque sabe que lo que él diga significa inversiones, alianzas, mucho dinero y puestos de trabajo. Uno de la red normalmente habla de humo, nada de lo que cuente, aunque signifique revoluciones, ser parias si no estás, estar anticuado si no lo usas,etc, le implica más riesgo para él que señalar otra cosa para desviar la atención.
Un gurú dialoga, no sermonea. Comparte, no oculta. Invita a la duda, no a la creencia ciega. Innova en formas de hacer las cosas, y señala cosas nuevas por hacer. Un gurú no es el tipo que asistió hace un mes a una presentación de algo nuevo, o se leyó el manual una semana antes que tú, o le enviaron un gadget para que lo probara unos días antes de que estuviera en los estantes. Un gurú sabe que lo importante es lo que uno va a resolver y cómo hacerlo, no con qué lo hace.
Dije que a mí me llaman en mi trabajo gurú y quizás sea por cosas como, desde hace más de 20 años, apostar por los pcs ante los minis, las redes ante los terminales tontos, el correo electrónico como herramienta colaborativa más allá del envió de cartas, los portátiles ante los desktop, el uso de las redes de datos para la voz, la convergencia del teléfono en un terminal móvil donde se integren los servicios y aplicaciones que usan las empresas, la virtualización y la nube, antes de que se pusieran esas etiquetas para comerciar con términos, apenas hace nada. Muchas cosas así y permítanme que omita la mayoría. Y hacerlo de una forma razonable, sopesando las ventajas e inconvenientes de cada una de ellas, examinando su viabilidad, probando su grado de madurez, y finalmente implantando esas soluciones y naturalizando su uso en una empresa muy grande, multinacional y líder en las tecnologías de la información.
Para terminar este examen a los ombligos ajenos déjenme que les diga esto: Existen gurús en la tecnología, sin duda, y existen charlatanes, sin duda, y hay mucho más de los segundos que de los primeros. Lo último que les cuento será sobre mi propio ombligo. Cuándo me presentan en mi trabajo como gurú nadie hace referencia a mi actividad como bloguero o en las redes. Ellos, mis jefes, mis compañeros y con la que gente que uno trabaja todos los días, saben que “Inet is magic”
Chapeau!!!