Las herramientas no son buenas o malas, los usos sí. Por tanto atribuirles poderes “per se” para atraer la atención de las masas hacia ellas es como cuando el National Geographics otorga nombres a los animales de sus documentales para que la gente se identifique con ellos y permanezcan atentos a sus pantallas.
En todo caso a mi me gustaría que alguien me explicara en que basamos la importancia de las mismas, y sus cualidades. Porque aparte de lo obvio uno no entiende como se puede vender que Twitter y Facebook son herramientas buenísimas porque permiten saltarse censuras, liberar pueblos oprimidos y presentar verdades y datos alternativos al sistema, si ambas dos lanzan mensajes completamente opuestos sobre hechos concretos.
Por ejemplo :
En el caso del golpe de estado de Honduras (no voy a poner el de Irán porque como ya ha pasado una semana ha quedado en la prehistoria) hay quien afirma que Twitter juega un papel importantísimo en la difusión de los acontecimientos, y como fuente de la verdad, opinión política y herramienta importantísima.
Pero si uno acude a Facebook, el otro fenómeno, las cosas parecen de un color muy diferente.
Los partidarios de que no vuelva el presidente Zelaya a Honduras son más de 10 veces los que apoyan la vuelta del mismo. Uno quizás debiera pensar que los usuarios de Internet partidarios de Zelaya son más avezados en el uso de Twitter, o que en Facebook son sus detractores los que han tomado la sartén por el mango. Igual la idea es presenta Twitter como “cool-revolucionario”, y Facebook como “cool-neocon”. El caso es lo mismo. Uno siempre encontrará algo que decir, y algo para usar diciendo “¿Ves como tengo razón?.
Por tanto si a uno le parece que Twitter es la hostia en esto de salvar el mundo (y de paso subir su cotización en bolsa), lo mismo puede hacer con la postura contraria en Facebook ( Y de paso también sumar unos euritos a la cotización del negocio).
Lo que quiero decir que esto implica que su relevancia o influencia real es nula, y a gusto del consumidor, usuario, gurú, etc. Ni buenas, ni malas. Ni libertadoras, ni opresoras. Ni ná de ná. Siempre hubo partidarios y detractores, Capuletos y Montescos, madridistas y culés. El que se reflejen en las herramientas que usamos no les confiere poder algunos sobre las decisiones que tomamos las personas. Es más ese reflejo siempre estará adulterado, y en muchos caso, y sobre todo en política, convenientemente manipulado.
En la Red siempre llueve a gusto de todos, y sobre todo de los que van poniendo el megáfono a sueldo.

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