Vivo en un primer piso y es lo que tiene. Conoces al dedillo las actividades fisiológicas del personal que vive encima. No es que me moleste, en absoluto, siempre he dicho que soy un tío con los pies en la tierra. Un día, hace unas semanas, entraron vecinos nuevos. Muy normales. Vestían bien. Él trabajaba en el Corte Inglés, ella secretaria. Corteses, educados. Tenían 2 perros y al sacarlos a pasear llevaban bolsas de plástico para recoger los restos, y eso es un signo de civilización inequívoco, eso pensé.

La pareja de arriba hacía ruidos. Al principio los hacían para follar. No está mal. Que disfruten. Los demás vecinos, que por otra parte no conozco de nada, te saludaban y te decían:  ¡Joer, anoche que fiesta!, y ,  ¡Vaya la chica estará contenta como se lo pasa!. Cosas así y demás lindezas. Comentarios de estos que no vienen a cuento, pero eran mayoritarios.

Un día los ruidos fueron  cada vez dispersos en el tiempo. Es normal. En pareja ya se sabe, la rutina, el trabajo, etc.  Los comentarios eran menos, pero si los había eran en la misma dirección. ¡Esa sí que tiene que estar contenta!, ¡menuda alegría se ha metido para el cuerpo esta noche! , en fin. Y un día sólo hubo un ruido enorme.

La bronca no se sabe el porqué, ni quien la empezó. Solo un ruido. El choque del cuerpo contra la pared retembló en mi casa. Supongo que en las de los demás también. Cuando vino la policía a buscar al chico seguía siendo el mismo tipo bien vestido que conocí. Ahora es ella la que saca sola a pasear los perros y con la bolsa se tapa el ojo oscurecido, y creí ver unos puntos en la boca. ¿Los vecinos? Ningún comentario.

Bueno, alguien me dijo que no se que le pasaba a un tal Cristiano Ronaldo y no se qué de un balón de oro.

Cojones lo que me importa a mí.

2013-11-25_105821

 

Este escrito es ficción, sin embargo creo que a muchos no se lo parecerá porque en algún momento han vivido o viven situaciones parecidas. Hoy es el día contra la Violencia de Género. Denuncia.