Buenas

 

Yo soy de la opinión que en la red no existe la solidaridad tal como la entendimos siempre. Como tantas otras cosas este término (junto a otros como amigo, influencia, etc.) han sido devaluados, si uno lo contempla desde el pesimismo, o han evolucionado, si uno lo contempla desde el optimismo.

La solidaridad se ha convertido en un efímero bombardeo incesante durante apenas unos instantes, a la velocidad de la red. Acostumbrados a no leer otra cosa que titulares, ver vídeos cuanto más cortos y directos mejor, y escribir en 140 caracteres era de esperar. Actualidad y audiencias marcan nuestro ejercicio de lo que ahora llamamos solidaridad. Si miles de críos mueren de hambre en Somalia nuestra respuesta es : “hagámoslos TT´s”. Si Japón sufre el peor terremoto de su historia, con desastre nuclear incluido, nuestra respuesta es : “hagámoslos TT´s”. Si Haití es devastada, TTs. Y normalmente todo empujado por “famosos”, “influyentes”, “top blogueros/tuiteros” y lo que uno quiera.

Uno puede creer que esto es bueno, que si atraemos la atención, esa gran perjudicada en esto de la red que vuela de un sitio a otro en segundos a golpes de clic, algo hemos hecho. Yo no lo creo. Es más, me atrevería a decir que a falta de un proceso como la confesión de los católicos, dónde uno consigue tranquilizar su alma en base a contar a alguien lo malo que ha sido, esto es más bien una labor de lavar nuestras conciencias. Incluso más de uno se autonombra activista, o ciber-ciudadano responsable a golpe de clic.

Muchas ONg aprovechan el tirón, y yo no les pondré ningún pero. Se han percatado que al igual que en Navidad todos estamos más receptivos ante los más desgraciados o desfavorecidos, en la red el efecto se crea igualmente ante una catástrofe o emergencia gracias a la viralidad y la velocidad de la misma. Me alegro por ellos, sinceramente.

No obstante me gustaría recordarles que desgraciadamente los hambrientos no comen TTs, las casas no se reconstruyen con TTs y a la vida de tantos y tantos desfavorecidos por una mera cuestión de azar geográfico, encontrarse y nacer en el peor sitio en el peor momento, les dará exactamente lo mismo que ustedes tuiteen y tuiteen. Ellos necesitan muchísimas cosas. Menos tuiteos. Preferiblemente fondos y alimentos. Y también que la mayoría de movimientos que vemos de este tipo son tan cortos que sus efectos son mínimos. Olvidamos a la velocidad que tecleamos y hacemos clic.

Elijan su ONG, rásquense los bolsillos y adelante. Les dejo algunas buenas causas. Haití, Una biblioteca en el Sahara o unos padres luchando, literalmente, contrarreloj para conseguir fondos para que alguien investigue la incurable y terrible enfermedad de su hijo.

Ya ven. Hay dónde elegir. Muchas causas sin padrinos, y olvidadas. Ustedes mismos.

Saludos