Buenas

“Y” normalmente es alguien que tiene o ha tenido relación con los medios, o con el mundo empresarial ligado a la red, o con cualquier cosa relacionada con la tecnología. En un mundo en el que un experto es alguien que se leyó el manual 2 días antes que tú, un empresario de éxito en la red, o emprendedor,  el que consiguió con su verborrea sacar unos milloncejos para mantener un negocio durante unos meses hasta que se los fundió, o un gurú al que le silban tonadas como cantos de sirena sobre aparatos electrónicos o servicios webs para que los repita como un mantra mientras pone el cazo, hay bastantes “Y”.

“Y” sería/es/podría ser un tipo de lo más normal en la vida real y pasar absolutamente desapercibido, o no, ¿quién sabe?, pero se ha percatado de que en la red somos miopes y vamos al bulto, más que a lo concreto. Cuando digo desapercibido me refiero a que los conocimientos sobre lo que habla, o como los expresa, o lo que realmente cuenta, no llamaría la atención tanto si no fuera por una sola cosa, el poder mágico de los números.

Verán ustedes, un “Y” confía su futuro a tener un número alto, mucho, de cualquier cosa con la que los ignorantes medimos el éxito en esto de la red. Mucho de enlaces, mucho de trackbacks, mucho de followers, mucho de minutos en medios,  etc. Mucho de todo. Aunque cuando uno se enfrenta a esas cifras y las intenta traducir en algo real, ponderable, medible, con sentido, no lo consiga. Sus esfuerzos están en eso, en tener un número alto, porque “Y” sabe perfectamente que en la red se cumple que el que más tiene, más consigue de eso con lo que se identifica a la gente importante en la red. Si alguno te señala, con toda probabilidad habrá alguien que crea que eres importante, y más se sumaran a esa tarea. Cuando sean muchos los que te señalan, aunque no sepas muy bien porque, es probable que te encuentres a una verdadera multitud apuntándote con el dedo. Un poco como en la vida real cuando uno apunta con el dedo para arriba y dice: “Mira, un elefante volando” y si consigue que alguno pique con toda probabilidad habrá más.

La historia, que a muchos nos parece una tontería, de ese afán de engordar números es que finalmente se traducen en lo que llamamos “retorno”. ¿Qué es el retorno? Pues algo tangible, al contrario que el juego de los números. Se llama dar charlas, dar cursos, artículos o columnas de prensa, ayudar a lobbies, vender libros, etc. Unos lo llaman buzz, otros influencia, otros negocio. Igual que las vallas publicitarias, vamos, tanto tienes (números), tanto vales y tanto ganas. De hecho si comparamos los “Y” con músicos adoramos a quienes nos cantan los estribillos pegadizos y sin mucho problemas para alegrarnos el día, no a quien nos recuerda que las cosas son como son, no sea que nos deprimamos

En todo caso si uno considera que un “Y” está jugando a engordar su ego, no tendría más importancia. En la red las cosas son así, ocio y porno, ya saben. El problema está cuando un “Y” se mete en camisa de 11 varas señalando cosas que no sean vídeos de gatos tocando el piano, el último pantalón de Apple, la última estupidez de Google y cosas así. Digo cuando “Y” señala un tema serio, muy serio y quiere jugar a lo mismo y seguir aumentando los números.

Y cuando alguien dice, oye “Y”, que es que la guerra, el hambre, los abusos de niños, o cualquier causa injusta de esas que no tenemos más remedio que convivir con ellas, no es un tema como para jugar a ver si saca uno retorno, igual se mosquea. Y entonces “Y” que dice que cree fervientemente en el poder de la unión de la humanidad contra las cosas en forma de Facebook, Friday Follow en Twitter,  y demás, se enfurruña y empieza a mover la historia para escurrir el bulto. En vez de declarar que igual se equivoca, toca a la puerta de  unos cuantos, eso sí en privado para que no se note, para ver si puede sacar lo que en los negocios se llama “retorno”, vulgo beneficio alguno en la forma que crea conveniente, y si ve que la cosa no le va a reportar más que dolores de cabeza, sinsabores, o sobre todo le va a obligar a dar la cara,  se vuelve a escudar en el santo poder de la multitud.

Declara que la multitud es todo y demás, porque en realidad así la cosa queda diluida y nadie le va a pedir explicaciones de porque no da la cara él y coge el toro por los cuernos, que para eso le han señalado como un tipo importante,  y hace algo más que tocar las trompetas para que la gente sume, y,  de paso, también engorde sus números.

Ya saben, si la causa es fea, el resultante será que ahora todos somos necesarios, e “Y” contingente, que dirían en “Amanece que no es poco”. Justo lo contrario si la cosa funciona sin problemas, como por ejemplo con temas menores y mucho menos problemáticos como el futbol, la cría de margaritas, el amor a los pechos grandes,  o cualquier otra cosa más popular, donde si la cosa va bien, “Y” es necesario y los demás son contingente.

La prueba de lo que les digo es que muchos de estos “Y” son los que van luego a despachos a negociar con ministros “representándose ellos mismos”, o anuncian que las cosas deben ser así o asa sin explicar porque para que asintamos con la cabeza, o nos mandan al frente contra problemas mayores, y luego nos abandonan allí, cuando las cosas se ponen feas, o simplemente no hay “retorno”, y se sientan a ver que es lo que ocurre.

Y sin tantos miramientos les diré, fiel a mi estilo de tipo “problemático” y demás, que no creo ni he creído en el poder de la red, ni de los números, ni de las arengas, ni de los mantras. Yo creo en las personas, y si veo muchísimas juntas no diré que son poderosas hasta saber y constatar realmente que hacen. Multitudes asistieron a linchamientos, ejecuciones, quemas de brujas y muchas más injusticias y nadie señaló que “lo poderoso” de juntarse tanta gente es que no hicieron nada para evitarlo, y no lo contrario. A mucha gente haciendo eso, inhibirse y cruzarse de brazos, se les llamaban otras cosas en mis tiempos. Ahora en cambio, gracias a la Santa Red, algún desinformado periodista los saca en televisión diciendo que tal grupo de “Señoras que…” debe ser importante, porque son muchos, sin entrar en que realmente están haciendo.

Dicho esto les invito a leer la magnífica entrada sobre “Las batallas de X” de mi estimado Adolfo, @cosechadel66, y así quizás tengan un poco más claro de que va esto de la red, que a partir de ahora llamaremos Z.

Porque como todo el mundo sabe, X+Y = Z

De toda la vida

Saludos