Sólo me podrás arrancar Internet de mis manos muertas y frías
Buenas
Últimamente existen dos comportamientos en la Red que me tienen preocupado. De uno he hablado en extensión y es el de los proveedores y su actitud e inhibición ante contenidos peligrosos en la red, de los que el último ejemplo del absurdo es que el todopoderoso Google retire el audio protegido por los derechos de las grandes empresas , de los vídeos musicales en Youtube, y no sea capaz de retirar contenidos pro anorexia de la misma plataforma, o el tema de Windows Live que se lleva documentando tantos meses aquí. El segundo es el de los algunos “expertos” internautas. Algunos que se aferran a Internet como la promesa de la tierra prometida. A mi me recuerdan a Charlon Heston aferrado a su rifle y proclamando aquello de “Sólo me lo podrás arrancar de mis manos muertas y frías”.
El mensaje en concreto que me preocupa es el de que Internet es bueno per se. Que no hay que preocuparse de lo que las personas sin formación y educación en que esto de la Red accedan a los servicios que se ofrecen sin la preparación y la información adecuada, que basta con el sentido común y no es necesaria una protección especial. Que no se preocupe uno de que sus hijos pasen horas delante del ordenador, que son más listos e inteligentes que nosotros, y mucho mejor preparados para saber lo que hacen. Internet, dicen, no está llena de acosadores y pederastas, que no hay que ser paranoico. Después de todo tus hijos saben manejar el mando de la televisión mejor que tú, llegan a decir antes de que uno se haga el harakiri directamente. En resumen este sería el mensaje y es reproducido en mucha profusión por los medios, ya que alientan negocios prometedores como redes sociales y demás historietas. Supongo que de todo esto habrán ustedes leído mucho en estos últimos tiempos.
Verán ustedes, ese discurso es, cuando menos, erróneo.
Las personas sí que necesitan una formación y educación especial, puesto que la clásica no contempla los escenarios nuevos creados por fenómenos nuevos derivados directamente de las nuevas tecnologías. Problemas como la identidad digital, los datos personales a disposición de cualquiera y sobre todo de las grandes corporaciones, las relaciones que no están basadas en un conocimiento personal e inequívoco del interlocutor, la privacidad, el anonimato no son problemas viejos en la comunicación y en las relaciones, sino nuevos. Y siendo nuevos si ni siquiera los que vivimos de la tecnología tenemos claro cómo afrontarlos imagínense los demás. El sentido común y las protecciones normales no valen solamente, aunque ayudan, puesto que no estamos/estábamos preparados para todos estos efectos.
Que las personas basen sus relaciones en Messenger y Tuentis y cosas así no parece especialmente preocupante si se usan como un medio de comunicación más como el teléfono móvil, y una extensión de sus relaciones en la vida real. Está bien que nuestros hijos e hijas, o nosotros mismos, usemos este medio para compartir nuestras inquietudes con gente de confianza. Pero esto en muchos casos tampoco es así. Si uno se da una vuelta por cualquier red social o sistema de Mensajería lo más habitual es que mucha de la gente con la que hablamos, les contamos nuestros secretos, e incluso a la hora que nos despertamos y nos vamos a dormir (sin contar quien incluso cuenta con quien se despierta y con quien se va a dormir) son perfectos desconocidos. Si no miren la iniciativa de Burguer King de regalar una hamburguesa por cada 10 amigos eliminados de tu perfil en Facebook, que costó la baja de 200 mil contactos. Curioso que en un sistema con tantas pegas para eliminar tu propio perfil, puedas cambiar 10 amigos sin problemas por una hamburguesa. Algo sobre los nuevos valores en los que se basan la refundación de la palabra amistad en Internet nos debería decir esto.
Dicen que Internet no está lleno de acosadores, ni de pederastas. No, no está lleno de ellos porque no somos todos los internautas así, pero prácticamente todo este tipo de gente sí que está en Internet, y ese es el problema. Muchos, o pocos, allí están. El anonimato, la posibilidad de ocultar tu identidad, las ventajas en intercambiar material, la inmediatez en sus comunicaciones les ha llevado a ello. No es pues un problema del número, si no que es un medio perfecto para su actividad. Nadie piensa que todos sus vecinos, o la gente que se encuentra en el parque cuando lleva a sus hijos son delincuentes, enfermo psicóticos, o pueden dañar a sus hijos, pero si viera un corrillo de ellos donde estuviera su hija, y dando su dirección, y mostrando las fotos de sus amigos, o charlando con alguien que imita la voz de un niño y se hace pasar por él disfrazado de crio de 12 años en un parque, igual pensaba lo contrario. Y esto es lo que puede pasar, aunque no tenga porque, si tiene usted la mala suerte de que sus personas queridas se topen con uno en la red. Luego piensen si es preocupante o no.
Un “experto” internauta de estos, dirá que el que este escribe es un paranoico para que su mensaje suene a puro amarillismo y a un intento de demonizar la red. Está nube tan confortable, toda llena de columpios para los niños, donde todo es gratis y lo que nos muestre Google es la verdad infalible.
Quizás sea así, pero eso lo tendrá que decidir usted que me lee, puesto que al menos yo expongo algunas razones de porque creo necesario cada vez más información y educación desde este medio nuevo, de forma que las personas adquieran conciencia de tanto las ventajas como los riesgos. Información que cada vez menos tiene visibilidad en la misma proporción que somos invitados a usar más y más servicios sin educación ni preparación alguna. Si se consigue eso avanzaremos a naturalizar esta Internet nuestra de cada día, y a su máximo aprovechamiento de un modo responsable y seguro.
En todo caso yo mantengo que el fomentar la capacidad de dudar es imprescindible y sobre todo en este medio. Así pues duden de que lo que digo es cierto, pero les invito a que cuando vuelvan a leer una entrada de un “experto” internauta, y busquen las razones que ofrece quien defiende que Internet es el paraíso.
Las conclusiones, como siempre, extráiganlas ustedes mismos
Esa actitud, la de “internet no puede ser malo porque está llena de gente normal, como yo”, “mis vecinos son gente normal” no es algo exclusivo al tema de internet. Pasa mucho también en la vida “en carne y hueso”. Lo veo con el tema de las violaciones. A mucha gente no le cabe en la cabeza la omnipresencia de la violencia sexual en la sociedad porque supondría aceptar que si casi todas las mujeres y muchos niños la sufren, una porción muy grande de hombres la practica. Y queremos pensar que esas cosas pasan poco, y no en nuestro barrio.
Cada vez que digo “las mujeres no ‘son violadas’, los hombres violan”, alguien entre enfadado y asustado dice “pero no todos los hombres”. Ése es el problema. Que si dices “la pederastia es frecuente en internet, hay gente que abusa de nuestros críos”, la gente quiere creer que no-es-en-mi-barrio. Una pena.