Esta mañana estaba leyendo al amigo Jasp, Raúl Ordoñez,  en Bitácoras, en una entrada titulada Los bloggers son los nuevos influyentes. Y como también he leído en Bitacoras que seguimos hablando de que los blogueros estamos muertos, me he alegrado. He pensado: “Vaya, por ahí queda alguien respirando. Ummmm, voy a ver si todavía funciona eso, ¿Cómo se llamaba?, ¡Ah, la conversación!”

 

Bueno, fuera de bromas creo, al contrario que Jasp, que no existe la influencia de los blogueros . Al menos de los actuales, aclaro. Más bien existe la capacidad de plasmar e identificar puntos de interés para los internautas, pero no la capacidad de generarlos por sí mismos. Me explico. Que existe blogueros que reciben visitas y los lee mucha gente es un hecho. Pero las razones de porque esto es así no creo que nos paremos mucho a analizarlo. Pienso, y creo que es comprobable, que cuando existe sintonía entre el discurso de los blogueros y algunos acontecimientos o temáticas los blogs brillan y alguien pensará que eso es influencia, pero no lo es. Temas como la SGAE, Iphone, etc., que ahora mismo puedes encontrar en muchos blogs, simplemente reflejan lo que la gente quiere leer, como lo quiere leer y en el sentido que lo quiere leer. Es una especie de dictadura de las audiencias, o una agenda, o una línea editorial que los blogueros más famosos pagan como peaje de su misma fama. Sin esos temas, esa agenda, no hay visitas y si no la hay, no hay audiencia,  si no la hay, no hay influencia. Es más, la reiteración del mismo discurso y los mismos argumentos no hace las cosas más creíbles, si no cansinas, al menos en mi, y produce el efecto contrario al que se busca. No generan opiniones nuevas, ni conductas nuevas, si no muchísimo aburrimiento.

 

Por ejemplo desde este punto de vista,  un bloguero sería influyente si escribiera un artículo apoyando la SGAE y el canon digital y de pronto miles de personas cambiarán su opinión sobre este tema, cosa que no sucederá nunca. O que alguien escribiera diciendo que el Iphone no aporta nada al ego de nadie y no se vendiera ni una unidad, cosa que tampoco sucederá.

Es decir, la influencia, tal como la veo yo es la capacidad de alterar el sentido de las decisiones u opiniones a quien piensa u opina diferente, no el de seguir la corriente. Por supuesto con razonamientos, no a base de mantras.

Por otra parte esos sentidos de las opiniones no son generados por los blogueros, si no reflejados, y en su mayoría provienen de los medios que denostamos. Hablamos de las elecciones cuando ellos hablan, de la aparición de nuevos avances cuando ellos lo hacen, etc. Y muy posiblemente uno se puede percatar de que los discursos 1.0 y 2.0 sobre los mismos temas y las mismas cosas apenas difieren en absoluto.

Sigo pensando que mientras sigamos contemplando la tecnología, junto a las oportunidades que nos brinda, desde el punto de vista de “tener” o “poseer” frente “ser” o “usar”, la imagen que obtengamos de la red tenderá ser tan distorsionada como inútil. Si los blogs están habitados ahora por pocos, si están abandonados, si twitter tienen muchos usuarios y las redes sociales aglutinan cada vez más, es absolutamente fútil.

¿Qué importa cuántos somos, o que herramientas usamos si el producto de todas ellas es cada vez más irrelevante? ¿En realidad que millones de personas puedan hacer un test sobre a qué personaje de Disney se parecen más debe considerarse una revolución? ¿El agrupar a muchas personas en un grupo de una red social como simpatizantes de un partido político lo es, frente a la mayoría de ciudadanos que se abstienen de su derecho al voto? Podría enumerar muchísimos ejemplos de este tipo.

Sinceramente creo que no, que no somos influyentes. Al menos tal como está montado este tinglado funcionamos de megáfonos, y poco más.

Ah, y ya que está usted aquí a pesar de que prácticamente Microsoft ha conseguido que desaparezca de la red, si realmente cree que no tengo razón y me equivoco le pido que demuestre algo de esa “influencia” solucionando algo tan grave como lo que está sucediendo en Windows Live, y no diciendo lo mala que es la Sgae, por ejemplo. Aunque por supuesto, puede usted hacer lo que le de la real gana.

Etiquetas de Bitacoras : , , ,