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Remeros

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Buenas

Es muy difícil llegar a buen puerto si en esta barca llamada España no remamos todos en la misma dirección. Mucho más complicado es hacerlo si la gente de babor lo hace cuando la de estribor levanta el remo, y al revés. Da lo mismo que naufraguemos, choquemos, o los demás participantes de esta regata llamada vida de otros lados del mundo se rían de nosotros. Después de todo ¿Qué sabrán ellos?, diremos. Y nos rebasan por todos los lados a carcajada limpia.

Esto que les digo es la conclusión que uno saca después de recorrer la red todos los días.  Así de cegados andamos, cada uno remando a nuestra bola.

Y los hechos, que no entienden de objetividad, asisten impávidos a este espectáculo patético. A nadie le importa los hechos, le importa que los demás crean que lo que él cree es lo que deben de creer los demás que sucedió. La información no es poder. La sugestión es poder, para ellos. Maquiavelo ha resucitado y tiene cuenta en Facebook, Twitter y Blog.

En medio de este viaje algunos estamos mareados. Yo al menos me siento así. Desde nuestro asiento de la red, donde nos la prometíamos muy felices con aquello de un medio nuevo, una actitud nueva, el doscerismo y demás, vemos como nuestra ilusión está siendo fagocitada por el carácter que tenemos. No sé si la crispación la inventaron los partidos políticos, o en realidad es nuestra forma de vida. Me decanto por lo segundo.

Da lo mismo que desde la red tengamos oportunidad de difundir información alternativa, veraz cuando acusamos a los medios clásicos de ser serviles a intereses y sesgarla, rápida cuando mucho de lo que sucede tiene que pagar como peaje mucho tiempo para ver la luz, global cuando nuestro mensaje puede llegar hasta el último rincón del mundo. En cambio ofrecemos información al servicio de los mismos intereses de siempre, falsa porque no importa la verdad si no el objetivo a alcanzar, que normalmente es tumbar sea como sea a los de la otra hilera de remeros, y por supuesto sin contrastar, porque lo que importa es que quien da primero, da dos veces.

Yo solo digo que desde nuestra visión central del nuevo mundo sin fronteras, global, comunicado, informado, culto, y demás lo que se ve es lo mismo de siempre en este país. Y da mucha pena.

Seguramente seamos un medio nuevo, no digo que no, pero el problema está en que nosotros, los que lo usamos, no hemos cambiado. Yo al menos, seguiré intentándolo. Seguramente me equivoque, no sea muy popular, ni muy influyente. O hasta me convierta en rojo, de Telefónica, del Psoe, de una empresa que cobra de no se donde, de Microsoft, etc, como he leído en algunos sitios.

Pero después de todo ¿Quién dijo que lo importante de tener un blog era la oportunidad de ser oído?. Ser voz y no eco, eso dije. Y se, porque también lo he visto, que hay gente que piensa lo mismo. Gracias a Dios (o a quien sea).

Saludos.

Corbatas

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Buenas

Ha habido algo de polémica por el uso de las corbatas en el congreso. Si se debe prescindir de ellas para ahorrar energia o si por el contrario deben usarse.

Me ha costado más de un disgusto y mucho empeño el conseguir prescindir de la corbata en mi trabajo. Entiendo que llevar una puede facilitar las relaciones en las empresas simplemente porque cuando uno lleva ese trozo de tela colgado del cuello, los demás lo aceptan como uno de ellos. A mí nunca me interesó eso. Prefiero pensar que cuando me relaciono con profesionales y debo comunicar algo abren bien los oídos cuando hablo, tal como los escucho cuando ellos hablan, en vez de los ojos, para mirar quien soy por llevar una.

Siempre digo que nuestra participación en la red es un reflejo de nuestra personalidad, y que las costumbres y modos que observamos en la red son los mismos que los que manifestamos en la sociedad . No podría ser de otra manera, porque también he dicho muchas veces que el uso de una herramienta no dota de super-poderes a quien la utiliza.

Pero hay quien está empeñado en que ya no el uso que se haga de las herramientas, si no la posibilidad de acceder a las mismas marque diferencias entre unos y otros.  Hablan de nativos digitales, por ejemplo, por la generación que tiene acceso a Internet y a los gadgets de moda, y lo presentan como una ventaja competitiva frente a quien de esto con suerte sabe poco más que hacer una búsqueda en el emule, en el mejor de los casos.

Desde mi punto de vista no lo es. Y no lo es porque el uso de la tecnología refleja también los intereses de la sociedad. Solo hace falta repasar los buques insignias de la Web 2.0 para darse cuenta de cuales son dichos usos. Juzgue usted el contenido de los vídeos más visitados de Youtube, lo que uno se encuentra en redes sociales como Tuenti o Facebook, lo que puede leer uno en Twitter, y por supuesto el contenido de la mayoría de los blogs,  para darse cuenta por dónde van los tiros.

Al contrario de lo que algunas empresas y personas nos quieren hacer pensar, no creo  que nadie sea mejor, más atractivo, más poderoso, ni más nada, por tener un blog, por tener un perfil en una red social, o por tener un Iphone último modelo.  Por el contrario lo que cree, comparta, informe, opine o exprese con ello es lo verdaderamente importante.

No es que yo critique que cada cual haga efectiva su presencia en Internet de la manera que le dé la gana, lo que digo es que esto demuestra que es el uso de estos útiles lo que deberíamos evaluar y no el hecho de tenerlos disponibles, cuestión que es más bien una suerte de azar. Azar porque si bien pensamos en la aldea global que bien podría ser internet, el estar presente en ella es sinónimo de pertenecer al primer mundo, a una determinada clase social, a un poder económico, y unos conocimientos y educación, que incluso en un país como España no todo el mundo tiene. Y si aquí no todo el mundo puede por una razón u otra, aunque la cosa va popularizándose y más gente se va incorporando, imagínense la situación en otros países con peor "suerte".

Lo que hagamos con todo esto es lo que importa, y si se convierte simplemente en un "tener o no tener" para "ser o no ser", mal vamos. Si uno debe empujar en algún sentido es en el de cerrar la brecha digital y todas estas actitudes no hacen más que intentar abrirla aún más. O estás en lo último de lo último, o no eres nada. Da igual lo que hagas, tú cómpralo. Como no podía ser de otra forma viniendo estos mensajes de quienes vienen.

Son los de la corbata, no lo olviden, y a ellos siempre les gusta identificarse a simple vista, y diferenciarse de los demás.

Regalos

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Buenas

Hay varias clases de regalos según el motivo que nos llevó a hacerlos. La caridad, cuando lo hacemos a algún necesitado. El agradecimiento, cuando lo hacemos a alguien que nos hizo un favor. El agasajo, cuando lo hacemos a alguien para mostrarle respeto. Solidaridad, cuando lo hacemos por simpatía a una causa. El deseo, cuándo lo hacemos por intercambiar fluidos con alguien. El cariño y la ilusión, cuándo lo hacemos con nuestros seres más queridos. Onomásticas, cumpleaños y fiestas señaladas. Finales de carreras, estudios y demás. Conseguir superar un reto. Una cosa que llaman “amigo invisible”. O simplemente porque nos da la real gana y nos apetece.

No hay nada malo en los regalos, como ven. No seré yo quien critique a quien los hace y quien los recibe. Para nada.

Pero si me gustaría decirles que cuando un poderoso recibe regalos simplemente por estar dónde está, ocupar el puesto que ocupa o ser quien es, yo no lo incluiría en los apartados anteriores, si no el de vasallaje y servidumbre. Recordarles que por esas causas durante muchos siglos se “regalaban” esclavos, mujeres, virgos de recién desposadas, brazos y piernas para las guerras (que quizás no volvían de los campos de batalla junto a sus dueños), tierras que los que las recibían no araban, propiedades conquistadas a otros a sangre y fuego y muchas otras cosas. Y si hemos avanzado algo en retirar y no donar tales cosas, y las cambiamos por otras más prácticas, como un traje, las razones de por qué hacemos las cosas, no.

Aceptar que quien más tiene más recibe es indecente. Lo era ayer y lo es ahora.

Insisto, yo no los llamaría regalos. A mí me gustan los regalos, esto último, o sus versiones modernas, no.

Saludos

Juicios

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Buenas

Permítanme que les muestre unas imágenes que muchos de ustedes reconocerán.

 

Bien. Como muchos saben esta imagen pertenece a los juicios de Núremberg, donde, con todas las discusiones sobre legitimidad, se sentaron delante de un tribunal los máximos responsables de la Alemania Nazi que llevaron a cabo el Holocausto contra los judíos durante la segunda guerra Mundial

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¿Ven esta otra? Corresponde al juicio contra Saddam Hussein, responsable del asesinato de miles de kurdos, y muchos crímenes contra sus compatriotas, después de la guerra de Irak.

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Esta otra es de Radovan Karadzic, responsable de genocidio durante la guerra de Bosnia, en los años 90

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Bien. Dicho esto me gustaría decirles que como todos ustedes se pueden imaginar falta una. La de Osama Bin Laden.

Sólo quiero añadir que lo horrible no es que no podamos verla porque, según nos dicen, es muy desagradable ver a alguien con la cabeza abierta por un balazo. Lo más horrible, en mi opinión, es que alguien decidió que no tendría foto en un juicio, que se mandarían soldados a un país ajeno para ellos, que le asesinarían (aunque estuviera desarmado, como nos decían), y que nunca le veríamos sentado en un banquillo. Y sobre todo que todo esto, lo aplaudirían y lo jalearían.

Aunque lo mereciera , lo más horrible es que nosotros no debiéramos ser como “ellos”. Como todos “ellos”. Y eso si que me parece un tremendo error y un fracaso.

Yo no, desde luego, y me quejo. Aunque no sirva de nada.

Saludos

El coste de los cambios

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Buenas

El 3 de Septiembre de 1967 Suecia realizó un cambio en su código de circulación. A partir de ese día los automóviles circularían por la derecha, en vez de hacerlo por la izquierda. Lo que se conoce como Dagen H, El día H

Estas son unas fotografías de ese día

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Espero que sirva para hacernos pensar en las consecuencias de los cambios. En lo imposible que parece adaptarnos a las nuevas situaciones, y lo fácil que es olvidar esos esfuerzos una vez que los tenemos asimilados.

Nadie dijo que fuera fácil, pero muchos de ellos son necesarios. Y en la red, más. El sentido de los mismos es mejor que los decidamos entre todos, y no entre 4 egos inflados que sólo se representan a sí mismos. Participen en la construcción del cambio, porque dudo de todo, excepto que llegarán. Después de todo no sólo 4 serán los que tengan que circular por esta carretera llamada Internet, si no todos. He propuesto un hashtag (por proponer) en Twitter llamado #altsinde (Alternativas a la ley Sinde) para expresar lo que uno crea conveniente. Si quieren úsenlo. Si no, no lo hagan, pero no dejen que su opinión no se oiga. Seguro que tienen mucho que decir sobre esto que está pasando.

Saludos

Nadie se da cuenta

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¿No es horrible? Pues esto es lo que ocurre con los niños que sufren abusos. Nadie se da cuenta, o si lo hace prefiere mirar a otro lado

Saludos

El avance que supone Twitter para la sociedad, en una imagen

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Y el que quiera entender, que entienda

¿Qué es eso?

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Va siendo hora de recordar algunas cosas. En 7 minutos lo sabrás.

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El futuro no está en la red

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Buenas

Déjenme que les revele dos secretos a voces: Internet está controlado y el futuro no está en la red.

Quizás a usted no le sorprenda estas dos aseveraciones. Quizás les parezca exagerado o parte de las leyendas que corren por la misma red. Sin embargo cree firmemente en que ambas son ciertas.

Internet está bajo el control de las multinacionales que nos proveen de los servicios básicos dentro de la red. Los proveedores de las comunicaciones, los de contenido y los buscadores. Lo que es una leyenda es que Internet no se puede controlar. Son ellas, las empresas las que deciden quien se conectará o no a la banda ancha, que contenidos tienen cabida o no y la orientación de los mismos, y por último a cuáles de ellos accederá usted cuando intente localizar algo de información dentro de esta maraña. Así es la cosa.

El futuro no está en la red, dije. El futuro está en que harán nuestros menores con una herramienta tan poderosa como es la red. Es diferente. Nuestra labor como padres, educadores, o simplemente ciudadanos es creo, que la red sea potenciada al máximo en sus múltiples bondades, que las tiene y son muy evidentes, y limar y mitigar los daños que todo proceso de naturalización de la tecnología tiene. ¿Alguien se imagina el desarrollo de los coches actuales si no se hubieran tomado medidas como crear un código de circulación, educar a los conductores y viandantes, medidas de seguridad y un despliegue correcto de infraestructuras?

La red no es buena ni mala. Son los usos los buenos y malos. Y existen ambos dos. Dentro de los segundos está la proliferación del uso de redes sociales por parte de pedófilos y pederastas para sus actividades. Igual usted levanta la ceja y dice:” ¡Anda ya!, otro con el cuento de viene el lobo”. Verán, para nada. Existen. Están ahí y seguirán estando mientras no hagamos nada para evitarlo, porque recuerden que quien mantiene el control de la red son las empresas, y el objetivo de una empresa es maximizar su beneficio, no que Internet sea el país de nunca jamás.

¿Ustedes no ven como con el tema de las descargas, dónde sus intereses económicos están en confrontación directa rápidamente se ponen de acuerdo para tomar medidas, presionar a gobiernos, conseguir cambiar leyes y tener jueces que las ejecuten? ¿Por qué en otros temas no? La respuesta ya la conocen.

Oirán ustedes como los responsables del descontrol actual en este tema, la seguridad de los menores, usan como argumento cosas como que el volumen de la información que se sube a las redes es incontrolable. Que ellos no son responsables. Que la ley no les hace responsables de los contenidos que se suben, ni de las actividades que se ejercen dentro de sus negocios. Que todas las empresas están en la misma situación, y que por tanto ellos no tienen que tomar medidas.

¿Y en lo otro, las descargas y derechos de autor, si pueden? Pues ya saben el porqué.

No los quiere aburrir con todo esto, pero permitan que les dé una breve receta que llevo pidiendo a políticos, medios, empresas que apliquen para mitigar esta plaga:

  • Educación para los menores, padres y educadores sobre los riesgos de la red, las buenas prácticas y un uso responsable.
  • Responsabilidad civil de las empresas sobre los contenidos y actividades que alojan
  • Cambios en las leyes mirando a la red. No contra la red, sino persiguiendo los nuevos delitos y forjando de una manera real la protección de nuestros derechos humanos y reales, en Internet
  • Medios y acuerdos para que las fuerzas de seguridad se adapten al nuevo escenario global en el que una y otra vez se topan con fronteras físicas que no evitan la comisión de delitos tan graves, y en cambio potencian la impunidad con la que se comenten.

El futuro no está en la red. El futuro está lo que harán los menores en la red.

El futuro, es ahora, y está en nuestras manos.

Saludos

La gente de Sólo es política ha tenido el detalle de invitarme a inaugurar su blog como invitado con una entrada escrita por mi. Esta es la entrada. Un saludo y mucha suerte con su blog

Las batallas de Y

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Buenas

“Y” normalmente es alguien que tiene o ha tenido relación con los medios, o con el mundo empresarial ligado a la red, o con cualquier cosa relacionada con la tecnología. En un mundo en el que un experto es alguien que se leyó el manual 2 días antes que tú, un empresario de éxito en la red, o emprendedor,  el que consiguió con su verborrea sacar unos milloncejos para mantener un negocio durante unos meses hasta que se los fundió, o un gurú al que le silban tonadas como cantos de sirena sobre aparatos electrónicos o servicios webs para que los repita como un mantra mientras pone el cazo, hay bastantes “Y”.

“Y” sería/es/podría ser un tipo de lo más normal en la vida real y pasar absolutamente desapercibido, o no, ¿quién sabe?, pero se ha percatado de que en la red somos miopes y vamos al bulto, más que a lo concreto. Cuando digo desapercibido me refiero a que los conocimientos sobre lo que habla, o como los expresa, o lo que realmente cuenta, no llamaría la atención tanto si no fuera por una sola cosa, el poder mágico de los números.

Verán ustedes, un “Y” confía su futuro a tener un número alto, mucho, de cualquier cosa con la que los ignorantes medimos el éxito en esto de la red. Mucho de enlaces, mucho de trackbacks, mucho de followers, mucho de minutos en medios,  etc. Mucho de todo. Aunque cuando uno se enfrenta a esas cifras y las intenta traducir en algo real, ponderable, medible, con sentido, no lo consiga. Sus esfuerzos están en eso, en tener un número alto, porque “Y” sabe perfectamente que en la red se cumple que el que más tiene, más consigue de eso con lo que se identifica a la gente importante en la red. Si alguno te señala, con toda probabilidad habrá alguien que crea que eres importante, y más se sumaran a esa tarea. Cuando sean muchos los que te señalan, aunque no sepas muy bien porque, es probable que te encuentres a una verdadera multitud apuntándote con el dedo. Un poco como en la vida real cuando uno apunta con el dedo para arriba y dice: “Mira, un elefante volando” y si consigue que alguno pique con toda probabilidad habrá más.

La historia, que a muchos nos parece una tontería, de ese afán de engordar números es que finalmente se traducen en lo que llamamos “retorno”. ¿Qué es el retorno? Pues algo tangible, al contrario que el juego de los números. Se llama dar charlas, dar cursos, artículos o columnas de prensa, ayudar a lobbies, vender libros, etc. Unos lo llaman buzz, otros influencia, otros negocio. Igual que las vallas publicitarias, vamos, tanto tienes (números), tanto vales y tanto ganas. De hecho si comparamos los “Y” con músicos adoramos a quienes nos cantan los estribillos pegadizos y sin mucho problemas para alegrarnos el día, no a quien nos recuerda que las cosas son como son, no sea que nos deprimamos

En todo caso si uno considera que un “Y” está jugando a engordar su ego, no tendría más importancia. En la red las cosas son así, ocio y porno, ya saben. El problema está cuando un “Y” se mete en camisa de 11 varas señalando cosas que no sean vídeos de gatos tocando el piano, el último pantalón de Apple, la última estupidez de Google y cosas así. Digo cuando “Y” señala un tema serio, muy serio y quiere jugar a lo mismo y seguir aumentando los números.

Y cuando alguien dice, oye “Y”, que es que la guerra, el hambre, los abusos de niños, o cualquier causa injusta de esas que no tenemos más remedio que convivir con ellas, no es un tema como para jugar a ver si saca uno retorno, igual se mosquea. Y entonces “Y” que dice que cree fervientemente en el poder de la unión de la humanidad contra las cosas en forma de Facebook, Friday Follow en Twitter,  y demás, se enfurruña y empieza a mover la historia para escurrir el bulto. En vez de declarar que igual se equivoca, toca a la puerta de  unos cuantos, eso sí en privado para que no se note, para ver si puede sacar lo que en los negocios se llama “retorno”, vulgo beneficio alguno en la forma que crea conveniente, y si ve que la cosa no le va a reportar más que dolores de cabeza, sinsabores, o sobre todo le va a obligar a dar la cara,  se vuelve a escudar en el santo poder de la multitud.

Declara que la multitud es todo y demás, porque en realidad así la cosa queda diluida y nadie le va a pedir explicaciones de porque no da la cara él y coge el toro por los cuernos, que para eso le han señalado como un tipo importante,  y hace algo más que tocar las trompetas para que la gente sume, y,  de paso, también engorde sus números.

Ya saben, si la causa es fea, el resultante será que ahora todos somos necesarios, e “Y” contingente, que dirían en “Amanece que no es poco”. Justo lo contrario si la cosa funciona sin problemas, como por ejemplo con temas menores y mucho menos problemáticos como el futbol, la cría de margaritas, el amor a los pechos grandes,  o cualquier otra cosa más popular, donde si la cosa va bien, “Y” es necesario y los demás son contingente.

La prueba de lo que les digo es que muchos de estos “Y” son los que van luego a despachos a negociar con ministros “representándose ellos mismos”, o anuncian que las cosas deben ser así o asa sin explicar porque para que asintamos con la cabeza, o nos mandan al frente contra problemas mayores, y luego nos abandonan allí, cuando las cosas se ponen feas, o simplemente no hay “retorno”, y se sientan a ver que es lo que ocurre.

Y sin tantos miramientos les diré, fiel a mi estilo de tipo “problemático” y demás, que no creo ni he creído en el poder de la red, ni de los números, ni de las arengas, ni de los mantras. Yo creo en las personas, y si veo muchísimas juntas no diré que son poderosas hasta saber y constatar realmente que hacen. Multitudes asistieron a linchamientos, ejecuciones, quemas de brujas y muchas más injusticias y nadie señaló que “lo poderoso” de juntarse tanta gente es que no hicieron nada para evitarlo, y no lo contrario. A mucha gente haciendo eso, inhibirse y cruzarse de brazos, se les llamaban otras cosas en mis tiempos. Ahora en cambio, gracias a la Santa Red, algún desinformado periodista los saca en televisión diciendo que tal grupo de “Señoras que…” debe ser importante, porque son muchos, sin entrar en que realmente están haciendo.

Dicho esto les invito a leer la magnífica entrada sobre “Las batallas de X” de mi estimado Adolfo, @cosechadel66, y así quizás tengan un poco más claro de que va esto de la red, que a partir de ahora llamaremos Z.

Porque como todo el mundo sabe, X+Y = Z

De toda la vida

Saludos

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