Dice una vieja regla del periodismo que cualquier noticia que se publique debe responder a las siguientes preguntas :Qué, quién, cómo, dónde, cuándo y por qué

El lector puede intentar responder a todas estas preguntas en 140 caracteres y darse cuenta de lo absurdo del debate sobre Twitter como “Twitterperiodismo”. Una vuelta de tuerca nueva a intentar colar una herramienta orientada e ideal para que todo el mundo sepa cuando desayuna uno y algunas cosas más, pero por más que se empeñen los de siempre, no es una navaja suiza. Es una herramienta muy adecuada para escribir banalidades, intercambiar enlaces que uno no puede reconocer por tener que acortarlos, y mostrar el desarrollo de los ciclos biológicos de sus usuarios. Y hasta eso puede ser provechoso, divertido y crear adicción,y no lo niego, pero su uso vendrá determinado por la utilidad que encuentren sus usuarios. Lo demás es humo.

Twitter no es bloguing, no es twitterperiodismo, ni nada de eso. Twitter es un recuadro vacio de 140 caracteres. Las preguntas que decía la regla sólo ocupan 41, pero creo que marcan una distancia de miles de kilómetros entre Twitter y la información rigurosa. Otra cosa es el lanzamiento de rumores y primicias, sean falsas o no, en un mundo como es el de Internet en lo que parece que es una competición en la que lo único que importa es ser el primero en llegar, sin tener nada claro a donde.