No me cae bien Ramón. Nada bien. No me cae bien la SGAE. Nada bien. No me gustan sus gestiones, ni la manera de llevarlas a cabo. No me gusta que nos cobren un canon injusto. No me gusta su avaricia. Es más, soy de la opinión de que defienden sus intereses particulares, y no lo de los artistas, ni los de la cultura.
Y dicho esto permítanme que les cuente esto, yo no soy jurista, pero se leer. Igual me equivoco, pero creo que la Constitución española dice:
Artículo 20
1. Se reconocen y protegen los derechos:
a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. "
Añade en su punto 2
"2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa."
Pero, aunque sea cansado leer, termina diciendo en el punto 4
"4. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia."
No me gusta la SGAE, ni me gusta Ramón. Ni creo que tenga razón alguna para sentirse ofendido. Pero respeto que él no opine lo mismo, y es parte de las leyes que actúe como crea conveniente. Igual si no tiene razón se la quitan, o si la tiene se la dan. Pero eso, es igual para todos. No es una prebenda. Es un derecho en este país. Debe ser que acostumbrados a recibirlos, y a veces a soltarlos, en la red todo esto nos parece normal, y no entendemos que a la gente le preocupe las barbaridades que nos solemos decir. Y con suerte, con nuestro nombre y apellidos, porque en la mayoría de los casos el gafapasta o espinillo de turno se oculta en un nick, o un anónimo, que también es un derecho fundamental en la red.
Tampoco me gustan los que usan la piedra de la libertad de expresión que tanto ha costado conseguir , y esconden la mano. Los arribistas, que usan todo esto para conseguir visitas y quedar como políticamente correctos pasando la mano por el lomo a los chicos de izquierda a los que niegan luego la entrada en sus centros de formación porque cuestan 35 mil euros un máster. A los que mencionan SGAE tal o cual, y mientras ingresan con Ad-sense, se posicionan con sus pagerank y juegan a hacer experimentos SEO a ver si quien habla de lo mismo que ellos desaparece por arte de magia.
A los que llaman a recursos humanos de empresas para decir que por favor no los “acosen”. A los que comentan a sus amigos que sus clones de Twitter se deben retirar, o sus vídeos de Youtube también porque no están en el contexto adecuado en un blog donde se los critica. Y además añaden que es que lo hacen no porque ellos no sean tolerante, sino porque sus familias sufren si ven aquello. O a los que piden que se la meneen cada dos por tres, incapaces de tener la seguridad de que lo que han escrito es bueno o no, y sin embargo ejercen de tertulianos con etiqueta de saber de todo más que nadie. O a los que hacen lo mismo simplemente porque saben que nadie va a leer lo que escriben, y sin embargo si harán clic, como quien va a comulgar el Domingo y lo hace con la boca muy abierta, para que vean que es uno de los nuestros. O los que usan su Twitter para poner dianas en la cabeza sobre el mono al que toca vapulear today, y se declaran demócratas, tolerantes, amantes de la libertad (debe ser la suya, y no la ajena), etc.
Lo bonito que hubiera sido que los expertos en Internet, y por tanto población representativa de todos los internautas hubieran hecho una demostración pública y en directo a la Ministra Sinde en esa sala del Ministerio que estuvieron el otro día, pongo por ejemplo, de las cosas que se dicen en la red, e incluso que algunos de ellos “tó” gañanes han dicho en sus blogs sobre ella, y añadiendo a voz en grito como “LOL”, “OMG”, etc con una careta de Chuck Norris para esconder su identidad. Los señores del gobierno y medios de comunicación allí asistentes se hubieran llevado una visión muy realista de como es la cosa por aquí.
En fin a los que entienden que libertad de expresión es un concepto que viene a significar asentir según la dirección de los insultos, y censura y agresión a las libertades en la dirección contraria, a los hipócritas y a toda esa fauna, les tengo que decir una cosa: no me gustan los que no respetan las mínimas normas, porque son las únicas que nos defienden a todos.
A todos. Recuérdenlo. Todos. Sin excepción. A Ramoncín y a la SGAE, pero también a usted y a mí.
Sepan ustedes que antes nos poníamos camisetas de los Maiden para saber quienes eran como nosotros, y ahora se usan los insultos. Prefiero las camisetas.
Y ahora sigan con lo suyo
Saludos
