La historia del abuelo que se tapaba la cara con una servilleta

por | 4 mayo, 2010

 

Hace tiempo un ex compañero de trabajo me contó esta historia.

Todos los domingos su abuelo, ya viudo, recibía a la familia en una comida familiar.  El abuelo, acostumbrado en otro tiempo a tanta jarana, se debía cansar de tanto ruido y demás, pero sin embargo mantenía la tradición por encima de cualquier cosa. El abuelo se sentaba en la cabecera de la mesa y observaba la prole de nietos, hijos, nueras y demás. Mantenía una postura digna, pero prácticamente no hablaba. Contemplaba a la gente, escuchaba sus conversaciones y, la verdad, se comportaba con toda educación.

Eso sí, cuando llegaba el café, pasado los postres, el abuelo desdoblaba su servilleta, que prácticamente no había utilizado, se doblaba ligeramente hacía atrás en la silla, apoyaba un poco el cuello en el respaldo de la silla y se tapaba totalmente la cara con la servilleta. La prole, la primera vez que lo vio, se sorprendió y pensaron quese había vuelto loco, o quizás le hubiera dado un ataque de cualquier tipo debido a su edad . Cuándo la situación se repitió 3 domingos decidieron  llevar al abuelo al médico, porque el abuelo nunca protestaba,  y así se quedarían tranquilos. El diagnostico fue claro

– No le ocurre absolutamente nada al abuelo, dijo el médico, simplemente me ha dicho que "está hasta los cojones"

Así es que los siguientes domingos en los que se repitió la comida familiar, y fueron bastantes hasta que el patriarca descansó por fin, cuando el abuelo sacaba su servilleta, ya la familia recogía abrigos y demás enseres e iban desfilando por el pasillo sin hacer un ruido, sin esperar a tomarse el café

 

Postdata

Mi amigo Diego Alipio no encuentra su servilleta, y yo, por otras razones, tampoco, pero creo que compartimos el sentimiento del abuelo.

2 pensamientos en “La historia del abuelo que se tapaba la cara con una servilleta

  1. Diego S

    Pues sí. Yo también creo que lo compartimos. A ver si encontramos la servilleta. 😉 Muchísimas gracias por la historia.

    P.S.: Voy a ir revolviendo en el cajón de los manteles.

    Responder

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.