No

por | 3 abril, 2011

 

El tipo estaba acostumbrado a comprar todo de la misma manera. Extendía un cheque en blanco, lo ponía en las manos de la persona que quería comprar y listo.

Por eso estaba perplejo observando como aquel hombre lo había mirado, le pidió la pluma, garabateo en el cheque, y se lo devolvió perfectamente doblado. Luego se había marchado sin prisa. Agitando la mano de espaldas lanzando un saludo burlón.

El tipo importante abrió el cheque y leyó lo que ponía.

Una sola palabra.

“No”

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