Buenas
Permítanme una reflexión sobre lo ocurrido ayer. Vaya por delante que tengo perro.
Esto es un voluntario desinfectando un cadáver de un enfermo de ébola en Liberia. No es un perro.
Después de la oleada de indignación y firmas recogidas para salvar al perro Excálibur de la enfermera afectada por ébola, después de que los medios nacionales e internacional se volcaran informando sobre cómo lo iban a sacrificar y después de ver como científicos debatían sobre si era mejor para la ciencia finiquitarlo o mantenerlo en cuarentena , el pobre hombre ha muerto sin que se haya movido un dedo por él.
Y quien crea que esto es una crítica a la defensa de un animal inocente que vuelva por donde ha venido. A mi me indigna que con más de 280.000 firmas para evitar el sacrificio de ese pobre can las perreras estén llenas de estos animales que nadie va a adoptar y que en muchos casos son víctimas de un capricho al que se abandona en cualquier estación de servicio. 3 cada minuto en este país.
Pero verán, sigo creyendo que eso al hombre que está tirado en el suelo muerto principalmente por ser pobre le daría igual.
Sigue habiendo un primer mundo y un tercer mundo. Y los problemas de ambos no son de la misma categoría.

