Icono del sitio El Blog de Marcelino Madrigal

Silencios estentóreos

Buenas

Creo recordar que en todas las guerras conocidas todos los contenientes creían que Dios estaba con ellos. Verán ustedes, yo no soy amigo de las conspiraciones, y creo que aquí en este país sobre esas teorías de confabulaciones ya hemos tenido bastante. Pero también estoy convencido que en todo este escándalo que se ha levantado, nada es lo que parece.

Bueno, una cosa sí lo es, si ya era malo que una sociedad privada gestionara un canon preventivo y abusivo, es mucho peor proponer algo como que no sea un juez quien haga cumplir la ley.

Pero al margen de eso estamos asistiendo a algo profundamente manipulado por todas partes. Artistas diciendo que se mueren de hambre. Tipos que se representan a uno mismo, pero convocan manifestaciones y quieren negociar algo que es común a todos. Ministras que tan pronto se hacen fotos como se van a inaugurar museos. Partidos políticos que votaron una cosa y ahora dicen otra. Presidentes de gobierno que dicen que no se cerrarán webs y blogs, cuando se hace cuando se quiere, y cuando no, se mira para otro lado. Reformas de leyes que no se cumplen, como el caso de la LSSI, para añadir más motivos de cierres, cuando los que hay no se usan. España es Cuba o China, y luego sí, pero no. Manifestaciones que se convocan y muestran que en Facebook uno se apunta a cosas como abre galletas de la suerte, pero que luego no se traducen en lo que deberían. En fin, un circo, como los que solemos montar aquí para cualquier cosa.

Yo no voy a insistir que con la que está cayendo el espectáculo es deplorable, ni que los internautas somos un colectivo de privilegiados, en el buen sentido, y en España más. Pero sí, de todo este ruido, echo de menos una cosa. Para mí es muy significativo dos silencios: el de las webs de enlaces y descargas directas,  y el de las operadoras. Porque si mal no recuerdo todo este lio se sustenta en que unos señores dicen que una industria se echa a perder porque hay unos señores que se lucran con sus webs, y por eso hay que cerrarlas. No dicen tampoco nada del lucro de las operadoras que venden conexiones a banda ancha con el lazo de descárguese lo que usted quiera

Unos, los primeros, deben de estar callados, supongo yo, porque todo el mundo en la red que la conoce, sabe que no se necesita una web de enlaces para descargarse lo que uno quiera. Por ejemplo  nadie ha mencionado a las webs de descarga directa como megaupload, rapidshare y demás, o al mismo Google, que proporciona eso y más. Claro, ellos son legales. Tan legales que se comprometen a que en cuanto el interesado diga que eso no debe estar ahí, lo borran inmediatamente. Si lo suben otras 150 veces, el interesado deberá decirlo otras 150, ellos lo borraran, y mientras a descargar, y vuelta a empezar. Eso es cómo funcionan las webs de descargas directa, por si no lo sabían, y están en la legalidad más absoluta. Ya ven, que muchas veces las leyes, por mucho que se modifiquen, no sirven para nada. Bueno sí, para que por ejemplo uno de sus dueños, de las webs de descarga directa digo, sea un multimillonario que corre habitualmente la Gumball3000, esa competición donde multimillonarios a bordo de coches que cuestan más que mi casa se saltan a la torera el código de circulación de los países por donde discurre, poniendo en peligro a cualquiera. Esto, digo yo, que debe ser una metáfora.

Los otros, las operadoras, porque gane quien gane este partido, los internautas, los artistas, o quien sea, a ellos nadie les chista, y seguirán lucrándose con la banda ancha más cara y peor del primer mundo. Mientras los contendientes hablan de que la industria cultural de este país no se sabe adaptar a los cambios, les diré que el origen del todos estos lodos está, en mi opinión, en el momento que a alguien se le ocurrió privatizar a la compañía pública de telecomunicaciones de este país, hipotecando el futuro de la red en España, y dejándolo en mano de sus allegados y amiguetes especuladores. Es una opinión, claro, pero ya que se habla de economías sostenibles y cambios estructurales, y todos somos súper-expertos en estas cosas, la aporto.

Ahora sí, yo apostaría a que si esto sirve de algo, es para que dentro de poco veremos el nacimiento del equivalente a  la CEOE tecnológica en este país de la mano de los que ahora son señalados/se señalan como representantes de los internautas.

Mientras, seguiremos asistiendo en la pista central a este deplorable espectáculo en el que se confunden derechos fundamentales, con fundamentalmente, privilegios, deberes e intereses económicos.

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