La vida es como ir a comer a casa de los suegros.
Si a uno le ponen un plato que le gusta siempre se avergüenza de pedir más, y se queda sin repetir. Si uno aborrece la comida, siempre calla, y se la come sin rechistar esperando que no le ofrezcan otra ración, porque sabe que también le tocará comérsela.
Tópicos y morales aprendidas. Menos mal que no somos todos iguales ni la vida es igual para todos, aunque haya gente que calle cuando le gusta y cuando no; aunque haya personas que cuando no les gusta no conozcan otras opciones o no posean las herramientas adecuadas para no callar.
Siempre se puede elegir, siempre, excepto cuando eres un niño.
Saludos.