Anonimato en la red. El motín de Esquilache

por | 10 octubre, 2012
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Buenas

A mediados del siglo XVIII ocurrió en Madrid, la ciudad donde vivo, un suceso que ha pasado a la historia como el motín de Esquilache. Esquilache era el ministro de Hacienda del rey Carlos III. El Marqués de Esquilache, un modernista, implantó una norma por la cual los ciudadanos tenían prohibido el vestir capas largas, y sombreros de ala larga, que habían permitido durante mucho tiempo que la gente ocultara sus rostros, y llevar armas escondidas. Los intentó sustituir por capas cortas, y tricornios, con lo que sería fácil identificar a los presuntos autores de cualquier delito.

Por causas diversas, el hambre, el odio a un extranjero (Esquilache era italiano), el pueblo de Madrid se levantó contra aquellas medidas, y de paso pidió una serie de reformas, a las que el rey accedió llegando a peligrar incluso su propia persona. ¿Cómo acabó la historia? Al final de esta entrada lo diré.

Al igual que en aquellos días mucha gente en Internet, y particularmente en los blogs, sigue utilizando la capa larga y los sombreros de ala, para ocultar su identidad. Siendo un fenómeno imparable el que cada vez tenemos dos identidades (la real y la digital), y que puesto que ambas dos se funden formando un todo, el tema es muy serio. Recordemos que antes de los blogs la identidad digital de las personas en Internet constaba meramente de un apodo (Nick), y como mucho un avatar.

Con la llegada de la Web 2.0 y los blogs, los datos que reflejamos en esa identidad digital son cada vez más ciertos y reales, y a pesar de que sostengo que lo hacemos en conciencia, es decir, mostramos lo que queremos, muchas veces eso nos expone a nuevos peligros. Una foto permite identificarnos, localizar donde vivimos, quienes son nuestros amigos, y muchísimos datos que tanto pueden mostrarnos como queremos, como dar pistas a quien nos quiere dañar. Por ejemplo, la última moda de Internet Twitter, permite si lo deseamos mostrar desde nuestras costumbres, hasta nuestros pasos. Información muy valiosa para los embozados.

Si tenemos conciencia de esto, de que lo que mostramos puede servir para atacarnos, podemos avanzar a la segunda parte de este tema. ¿Cómo nos protegemos?

En la vida real contamos con leyes y fuerzas de seguridad. Mecanismos que hacen que la libertad que nos garantiza el estado de derecho permita desarrollar nuestra personalidad dentro de un marco legal. Son estos mecanismos los que castigan o defienden el uso que le damos en el día a día a esa libertad.

En la vida digital todo esto está por desarrollar. Desgraciadamente. Los mecanismos frente a una agresión no son tan fuertes como en la vida real. La razón, a mi entender, es que no considerábamos necesario proteger un Nick, o un avatar, o una identidad digital puesto que no estaba relacionada directamente con una persona física. Mmadrigal no era Marcelino Madrigal. Por tanto un insulto o una amenaza a mmadrigal, no correspondía con la misma gravedad a insulto o una amenaza a Marcelino Madrigal persona. Cierto que es que estos mecanismos se van implementando en forma de unidades de delitos informáticos, algunas leyes, etc. Es más con el avance demoledor de los blogs, y su crecimiento espectacular, son insuficientes.

¿Entonces qué podemos hacer?

Pues creo que exigir los mismos mecanismos que en la vida real. Si bien el territorio digital no está marcado por unos límites geográficos, si lo está por los proveedores de Internet, tanto los que se ocupan exclusivamente de la conexión, como los de los servicios que usamos, correo, blogs, mensajería instantánea, video, fotografías, etc., etc.

Son ellos la primera línea de defensa, y no creo que nadie pueda negar que si obtienen grandísimos beneficios con la explotación de todo ello, también deben invertir en la seguridad sus usuarios, que son los que producen esos mismos beneficios. Y por supuesto que los gobernantes y los juristas colaboren a nivel internacional de forma que no haya resquicios en esa defensa. Muy poca gente sabe que la mayoría del Spam de correo (un problema mundial)  proviene de muy pocas personas (decenas), y su origen está en muy pocos países (apenas 5) en donde no se penalizan en el mundo real esas actividades. Los embozados saben aprovecharse de esas situaciones.

¿Deberíamos hacer como Esquilache?

Quizás la parte del debate más interesante está en que aporta el anonimato en Internet. El anonimato en el mundo real es bueno si existe riego de expresar la opinión frente a un estado totalitario, y como última forma de denuncia, protegiendo al denunciante. Muchas de estas formas de denuncia no pueden realizarse de otro modo, pues ponen al denunciante incluso en peligro de su vida.

No obstante en el mundo real cuando el anonimato se utiliza para agredir, es repudiable y nadie lo apoya. Terroristas encapuchados, fanáticos del fútbol amparados entre la masa, etc. Por tanto si lo trasladáramos al mundo digital parece obvio que todo el mundo estaría contra el anonimato en esos casos. ¿Por qué no es así? Pues porque pensamos que todo el mundo tiene derecho a la libertad de expresión, y a no hacer público la autoría, pero si los resultados.

¿Es esto correcto?  Si lo volvemos a trasladar al mundo real creo que hoy en día pocas expresiones del arte aparecen firmadas como anónimo. Ni libros, ni pinturas, ni nada. Parece pues los blogs cuando reflejan estas actividades no es necesario el anonimato. No veo la relación entre arte y cultura y anonimato. No obstante como el medio digital  se utiliza para información y opinión, fines sociales, culturales, políticos,  etc., donde existe riesgo para el autor de una crítica, o una denuncia justa, es necesario el anonimato.

Por supuesto que el desarrollo de Internet en sus orígenes estaba basado en esa doble identidad que no nos relacionaba con nosotros mismos. Las redes p2p, los foros, los chats, los blogs. Con la entrada de la multimedia en Internet esto es más difícil de sostener, puesto que tenemos documentos gráficos en forma de imágenes, e incluso video de con quién nos estamos comunicando. Ventajas, e inconvenientes. Un buen debate. No obstante con capa o sin ella el problema está ahí.

¿Por tanto, quien debe defendernos de estos usos?

En primer lugar los usuarios. No esperes más de lo que tú hagas, de terceros. Si conoces alguien que está utilizando eso para atacar a otro, piensa que eso mismo te puede ocurrir a ti. Debemos concienciar y educarnos. Pensar en que uso le damos a esa ventaja y hacerlo de una forma razonable, y dentro de la legalidad. No es lo mismo opinar, que amenazar. No es lo mismo crear, que destruir.

En segundo lugar los proveedores. Obtienen muchísimo beneficio monetario con nuestro contenido, nuestras conversaciones, nuestro correo, nuestras fotografías, nuestros videos. Debemos exigir la máxima pulcritud, rapidez y diligencia para mantener el mundo digital limpio de esto, y por tanto libre. Ser tan intolerantes con los fallos en los sistemas, y los protocolos de actuación en estos casos, como lo somos en que nos presten un buen servicio en tiempos de respuesta, protección de nuestro contenido, e innovación.

Y por últimos nuestros gobernantes y juristas. Debemos pedir que se adapten. Que tomen conciencia del avance de la tecnología, de que igual que nos fusionan nuestras identidades con mecanismos como el DNI electrónico, voto por Internet, etc., no pueden perder de vista los riesgos. Estos deben ser evaluados de forma proactiva (antes de que sucedan), y no reactiva (cuando ya se han producido los daños).

Llegara un día en que ambas identidades (si de hecho no es así) sean una. Y debemos estar preparados.

Ah, el motín de Esquilache. El resultado fue que Esquilache tuvo que exiliarse de España, pero su sucesor el conde de Aranda explicó lo que podía ocurrir, no impuso a la fuerza que la gente abandonara las capas, y los ciudadanos las abandonaron a la vista de sus razonamientos. Curiosamente la capa larga y el sombrero ancho fue adoptado por el verdugo, el encargado de administrar las más duras penas en la justicia.

Un pensamiento en “Anonimato en la red. El motín de Esquilache

  1. Francisco George (@paco229)

    Hola Marcelino,

    Llevo tiempo recopilando documentos sobre la cibervigilancia en la Red, en realidad lo que les falta es simplemente una manera de unir los datos que ya tienen sobre nosotros con las imágenes captadas en una manifestación…http://bundlr.com/b/estamos-vigilados-we-re-being-spied no porque no tengan ya fotos de nosotros…si no porque necesitan relacionar estas fotos con las imágenes que captaron o captaran usando software de reconocimiento facial.

    Un abrazo
    Paco

    Responder

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