El culpable no es Ramoncín, el culpable es Google

por | 12 noviembre, 2009

 

No me cae bien Ramón. Nada bien. No me cae bien la SGAE. Nada bien.  No me gustan sus gestiones, ni la manera de llevarlas a cabo. No me gusta que nos cobren un canon injusto. No me gusta su avaricia. Es más,  soy de la opinión de que defienden sus intereses particulares, y no lo de los artistas, ni los de la cultura.

Y dicho esto permítanme que les cuente esto, yo no soy jurista, pero se leer. Igual me equivoco, pero creo que la Constitución española dice:

Artículo 20

1. Se reconocen y protegen los derechos:

a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. "

Añade en su punto 2

"2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa."

Pero, aunque sea cansado leer, termina diciendo en el punto 4

"4. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia."

No me gusta la SGAE. No me gusta Ramón. Ni creo que tenga razón alguna para sentirse ofendido. Pero respeto que él no opine lo mismo, y es parte de las leyes que actúe como crea conveniente. Igual si no tiene razón se la quitan, o si la tiene se la dan. Pero eso, es igual para todos. No es una prebenda. Es un derecho en este país.

Tampoco me gustan  los que usan la piedra de la libertad de expresión que tanto ha costado conseguir , y esconden la mano. Los arribistas, que usan todo esto para conseguir visitas y quedar como políticamente correctos pasando la mano por el lomo a los chicos de izquierda a los que niegan luego la entrada en sus centros de formación porque cuestan 35 mil euros un máster. A los que mencionan SGAE tal o cual, y mientras ingresan con Ad-sense, se posicionan con sus pagerank y juegan a hacer experimentos SEO a ver si quien habla de lo mismo que ellos desaparece por arte de magia.

A los que llaman a recursos humanos de empresas para decir que por favor no los “acosen”. A los que comentan a sus amigos que sus clones de Twitter se deben retirar, o sus vídeos de Youtube también porque no están en el contexto adecuado en un blog donde se los critica. O a los que piden que se la meneen cada dos por tres, incapaces de tener la seguridad de que lo que han escrito es bueno o no, y sin embargo ejercen de tertulianos con etiqueta de saber de todo más que nadie.

En definitiva a los que no mencionan que el asesino, la mano ejecutora, es Google. Esa multinacional que recibió un premio Príncipe de Asturias por su colaboración a la cultura, que no tiene vergüenza en mantener miles de vídeos de contenido pro-anorexia en su plataforma de vídeos comprada con un buen fajo, y en cambio hacer lo que hace. O tampoco mencionan que a quien publicitan una y otra vez para que uno deje su negocio en sus manos y ahora callan, es el responsable.

Pero pocas críticas tendrá el asesino, porque es mucho más fácil, más popular y más rentable económicamente, para esta panda de cobardes y manipuladores, apuntar contra alguien que no le gusta a nadie, que contra alguien a quien si no le tienes respeto puede hundir tú negocio.

En fin a los que entienden que libertad de expresión es un concepto que viene a significar asentir según la dirección de los insultos, a los hipócritas y  a toda esa fauna, les tengo que decir una cosa: no me gustan los que no respetan las mínimas normas, porque son las únicas que nos defienden a todos.

A todos. Recuérdenlo. Todos. Sin excepción. A Ramoncín y  a la SGAE, pero también a usted y a mí.

Y ahora sigan con lo suyo

Saludos

0 pensamientos en “El culpable no es Ramoncín, el culpable es Google

  1. Pablo Herreros

    Enhorabuena, Marcelino, por hacer un post tan valiente y tan a contrapelo, como haces siempre. ¡Abajo la hipcresía! Parece que no vamos a hacer muchos amigos ni tú ni yo, ¿eh?

    Responder
  2. Zaca gudaria

    Amigo Teddy echo de menos los tiempos de antaño .Hablo de mis otras vidas 😉 , cuando los juglares cantaban esas historias gracias a las cuales a sobrevivido parte de nuestra cultura , hoy por hoy al borde del infarto “la bolleria industrial tiene mucho colesterol” .De exisistir hoy , imagino que reunirian a gente en las plazas de los pueblos como tenian por costumbre hacerlo y cantarian las hazañas de la SGAE y de como la justicia y la razón social les metieron en el truyo, por usura.
    Antaño este delito (obtener beneficio del propio dinero o de una actividad no productiva) se castigaba duramente. Por cierto *AMONCIN es una marca personal registrada y hay que pagar por usarla. En su lugar voy a usar “jamoncin” que ademas hace alusión a nuestro tan reconocido producto nacional tan familiar en las fiestas de los patios de la sede de la SGAE. Jamoncín ya bastante tiene el pobre con vivir en su propio pellejo la exclusión social a la que se a sometido el jurado popular, pobre. Pobre ignorante, acaso no sabias que el pueblo no es tan ignorante? no nos gusta el pollo frito, tiene tanto colesterol como toda la reposteria de tu empresa, o como ese jamoncin que os metiais entre pecho y espalda a costa del canon digital, porque ya se sabe que el buen jamoncin es el que tiene esas betas de grasa tan abundante en colesterol. Por cierto, pienso que los videos de jamoncin en youtube no le hacen justicia, debido a la baja calidad del soporte, emborrona
    el video (no puede apreciarse su sonrisa, algo vampirica para mi) y el codec mp3 de audio no permite saborear cada decibelio de tan suculento contenido musical. La basura al menos bien presentada en el plato, con su ramita de perejil y todo.
    PD: Me parece mas atractivo el modelo de netflix, garrulos digitales.

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.