Buenas
Vaya por delante que conozco muy poca gente que haya pagado por no monetizar su contenido. Yo soy uno. En plena expansión de los blogs y con el fenómeno MSN Spaces yo me hice con una cuenta Premium que daba derecho a retirar la publicidad de un blog que era “gratuito”. Nunca la tuve.
Sirva esto como declaración de intenciones. Entiendo que mucha gente quiera monetizar y rentabilizar sus contenidos en la red, y que lo defienda celosamente. Lo respeto, pero como les contaba no es mi idea sobre lo que yo quiero en la red. Es más, les señalo que la mayoría de la gente que tuitea, bloguea, cuelga su vida en Facebook, sus vídeos en YouTube no lo hace gratuitamente. Quién no pretende que aquello sea un negocio lo hace por lo que llamamos “marca personal”. Conscientemente o inconscientemente buscamos obtener un beneficio en presentar la imagen más adecuada o más aceptada y que los demás nos reconozcan por ello. Ya sea con un RT en Twitter y con un follow, con un link un trackback o con un comentario, o con un I like. Es lo mismo. Se llama reconocimiento y es tremendamente adictivo. Si no se han parado a pensarlo les digo que esa es uno de los componentes “ocultos” de las redes, la respuesta aprobatoria a lo que hacemos. A mayor velocidad en la misma, que por eso nos esforzamos, mayor adicción. Seguramente usted conocerá gente que abandonó la red por recibir un montón de críticas en ella, pero les reto a que identifiquen quien lo hizo por el éxito de lo sus propuestas en forma de twitt y demás.
El Huffington Post , un modelo para nada nuevo, desembarca en unas horas en España. No es un nuevo medio. Ni siquiera un nuevo formato. Contenido propio y ajeno y participación de sus lectores. ¿Eso es nuevo? No. Su salida ha causado cierta polémica al asegurar que los colaboradores que contribuyeran con su contenido lo harían gratis, sin beneficio económico, pero se verían recompensados (en su reputación, influencia , etc. ), por aparecer en él. Es decir, ego. Nosotros los blogueros ya hemos pasado por eso. Desde los tiempos en los que los mismos que declararon a los blog muertos y que sólo sobrevivirían los profesionales hacían manifiestos por todo lo contrario diciendo que la publicidad y los ingresos pervertían a quienes los aceptaban. Insisto, las mismas personas dijeron aquello y hoy firman lo otro.
Sinceramente, como usuario de a pie que está en la red por otras razones que las económicas e incluso por las de potenciar su marca personal, no veo diferencia entre lo que hacemos en las redes sociales, o en nuestros blogs respecto a lo que hace el Huffington. No existe nada “gratis” en la red. Nosotros cedemos nuestros datos, nuestros contenidos, nuestras imágenes y nuestra intimidad a cambio de un servicio. Eso hacen. Facebook, Twitter, etc. , no son ONG. Ellos ganan dinero con esto. ¿Nosotros? . La inmensa mayoría inmensa mayoría busca lo mismo que ofrece el Huffington en sus diferentes formas, reconocimiento/influencia/notoriedad/ombligo/cariño . Alguien podrá decir que el Huffington tiene además con una corporación de medios de comunicación muy poderosa detrás. Igual que las redes tienen multinacionales y bancos detrás. No obstante está en lo cierto. Pero si uno no quiere estar allí o leerlo lo tiene muy fácil.
Las críticas creo que parten en su mayoría de periodistas que contemplan como alguien está dispuesto a hacer su trabajo sin cobrar un salario que no sea el “emocional”. Siguen sin entender nada de lo que está ocurriendo en la red, con todos mis respetos. En un arranque de sinceridad permítanme que les diga que conozco muchos periodistas que sin dejar su medio usan las redes para subir peldaños, pero no conozco a ninguno que haya hecho el camino inverso y haya abandonado su redacción para abrir/vivir de su propio contenido en su propio formato en este medio. No, no lo hacen porque saben que los grandes medios arropan lo suyo, y contra eso no se compite fácilmente y porque su trabajo en el mismo ya les proporciona lo mismo que promete el Huffington, eso sí, con una nómina a fin de mes.
En fin. Mañana mi hermano Andrés Madrigal escribe en el Huffington. Él es uno de los mejores chef del mundo y lleva años regalando sus recetas, imágenes, textos a quien haya querido aceptarlos. Nunca cobró por ello. Tampoco lo hará en el Huffington. Su texto empieza citando a Oscar Wilde : «No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo”
Definitivamente es genético.
Saludos
Como te he dicho en twitter, la última frase me gusta, me ha hecho gracia.
Aunque me gusta lo que dices, en casi todo, por alusiones tengo que contestar.
No voy a entrar sobre el tema reputación tal. Que está muy bien y todos queremos, y a todos los estudiantes de periodismo nos dicen que hagamos blogs para darnos a conocer y eso. Es importante.
Lo que quiero decir es sobre que una empresa (GRUPO PRISA, que no es boyante últimamente, además de la crisis, tiene su propia crisis debido a su ambición desmedida) de periodismo tenga la CARA de ofrecer trabajo gratis. Porque en esta crisis -la general y la propia, de la prensa), las redes están denunciando cantidad «puestos de trabajo» inmorales (#gratisnotrabajo) en el que a becarios y periodistas jóvenes, se nos intenta arrastrar para que ‘al menos trabajemos’. Eso se une a que los becarios -de esos no se habla en #gratisnotrabajo que yo haya visto- tienen condiciones penosas en las que incluso te exigen no aprobar para poder seguir siendo becario (Sí, una asignatura colgada para no darte un empleo de verdad)
Yo, si quiero hacerme una imagen, prefiero usar mi blog, que lo hago por gusto. O mi twitter, por idem. Pero si trabajo para una empresa de información, me gustaría que me pagasen. Que por lo que publican, reciben publicidad y dinero -poco hoy en día, sí- pero lo consiguen.
El Periodismo está sufriendo una crisis brutal, pero es que encima se la ataca desde dentro.
Un saludo.
#1
No te quito razón en la situación profesional de los periodistas. Pero creo que son 2 debates diferentes. En el Huffington habrá gente que cree contenido sin cobrar que no son periodistas. Hay está el quiz de la cuestión, en la generación de contenidos. Ya no está en manos de periodistas o medios oficiales. Ese es el debate y el reto a afrontar por los profesionales de la información
No le encuentro sentido a tu punto de vista, querido Raven. Afirmas ser usuario de Twitter (es decir, ofreces contenido a una empresa privada que no te paga un céntimo) pero por otro lado estás en contra de escribir artítulos de forma gratuita para el Huffington Post.
Cuando utilizas Twitter, Facebook o compartes tus comentarios en cualquier plataforma, estás aportando contenido a empresas que se lucran a tu costa. No veo que diferencia puede haber entre Twitter y el Huffington Post.
Si te parece injusto colaborar con un periodico sin recibir un sueldo, simplemente no colabores con ellos y ya está, que hasta el momento me parece que no están obligando a nadie a hacerlo.