La brújula de un padre 2.0

por | 28 abril, 2011

 

Con tanta borrachera de alegría y endorfinas que a uno le provoca la llegada al mundo de una nueva oportunidad de ver como alguien que es sangre de tu sangre se desenvolverá en la vida, a veces conviene por reflexionar un poco sobre el mundo que se encontrará.

Verán, mi sobrina Lía nació en casa de sus padres, no en el hospital. Todo estaba preparado para que fuera así, y para mi tiene mucho sentido. He seguido el desarrollo del embarazo gracias a cosas como el correo electrónico y el teléfono móvil. Incluso podría haber leído como iba el tema en un blog, o a ver visto fotos en Flickr. En fin, muchas cosas. Pero ella nació en su casa.

Mucho del origen de nuestros nombre y apellidos está ligado a nuestro lugar de nacimiento. Antes se hacía mención a que uno era por ejemplo Pérez, es decir, el hijo de Pedro, o era nacido en tal o cual casa, y esa marca nos acompañaba en nuestra vida como parte inequívoca de nuestra identidad. ¿Nadie recuerda los blasones de las grandes casas?

Ahora con todas las ventajas de las tecnologías parece que uno no pertenece a ningún sitio y a todos a la vez. Yo no soy amigo de la globalización tal como nos la han vendido, aclaro. Una cosa es romper barreras en la comunicación saltando fronteras, lo cual es muy positivo, y otra pretender que uno olvide de quien es hijo, en que casa nació y perder su identidad, que por supuesto compartirá muchas cosas con millones de personas, pero siempre tendrá un punto que la haga única y que se debe preservar a mi entender. Quizás con tantos medios uno tiende a olvidar estas cosas convenientemente camuflado, asimilado, contabilizado y alienando de sus raíces entre tantos millones de personas.

El caso es que Lía está aquí, es mi sobrina y espero que, si tengo oportunidad, pueda ayudarla a comprender que lo grande del mundo que ella va a conocer es la facilidad de comunicarse con tan amplia gama de herramientas de las que va a disponer, pero que nunca debe olvidar que para saber quien es uno, y donde está, hay que trazar la distancia en una línea recta entre dos puntos de referencia, que nunca debe olvidar. De donde viene y a donde va. Así siempre sabrá en que lugar se encuentra de su vida.

Con ellos sabrá orientarse siempre donde está en este mundo cada vez más amplio, y por tanto con más riesgo de perder el norte. Y sobre todo espero que sea cerca de su familia y sus amigos más cercanos, gracias a la tecnología entre otras cosas, y no más alejada de ellos, entre otras cosas, por el mal uso de la misma.

¿Saben? Yo siempre creí que una de las herramientas más maravillosas de las que disponemos es la brújula. Saber donde está uno siempre es indispensable para saber si sus siguientes pasos son un retroceso, o un avance.

Saludos

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