Hubo un tiempo en que cuando llamaban a la puerta, y era un encuestador, la cerrábamos de bruces. Cuando nos llamaban por teléfono y decían que nos iban a preguntar sobre un tema colgábamos de golpe. Hubo un tiempo que cuando una vecina asomaba a la ventana a la una de la noche en verano, la llamábamos cotilla. Hubo un tiempo que cuando mi jefe me preguntaba dónde iba el fin de semana, decía : "Y a usted que le importa". Incluso recuerdo cuando había ruido de sables, uno ya es viejo y ha visto de todo en este país, los encargados de las casas del pueblo, cuando eran del pueblo, o los sindicalistas, salían corriendo para esconder las cajas de cartón donde se atesoraban las fichas de sus afiliados.
Hoy el encuestador no necesita llamar a mi puerta. La tele operador no necesita llamar por teléfono. Mi vecina no necesita asomarse a la ventana Mi jefe no necesita preguntarme donde estoy mi tiempo libre, ni donde pase el fin de semana
Lo ven en mi Facebook, Twitter, Blogger o WordPress. Y no solo a mí, sino a mis amigos, e incluso gente que no conozco en persona. Sin embargo siguen insistiendo que soy más libre, y que pertenezco a una clase privilegiada.
Una revolución lo llaman. Yo sólo les digo una cosa. Cuando alguien intenta quedarse con algo que es muy nuestro y muy difícilmente cedería uno alegremente, y hacer el negocio de su vida, lo primero que hará es negarnos el valor que tiene. No vale nada. Yo te doy todo esto gratis. Ya saben, la privacidad ha muerto.
Mi abuelo decía que si hay una telaraña, por ahí andaría una araña. Se paga un alto precio por olvidar las enseñanzas del abuelo.Y parece no importarnos, e incluso algunos están muy orgullosos de ello.
Yo, no tanto.
Muy sabio.
No uso Facebook (y, tras leer aquí cómo se las gastan, no lo usaré nunca), ni similares, ni Twitter. Mi tonto blog se mantiene con un nick inventado.
Mi vida real sólo para quien me conoce realmente.
Muy interesante. Por una parte, qué importa mostrarnos, si queremos crear algo, decir cosas. Por otra, la red es una telaraña desconocida cuyos objetivos -si los hay- desconocemos. ¿Somos libres o sólo hormigas atómicas que así lo creen? Me preocupa más el uso que damos a la llamada web 2.0: una aparente incomunicación compartida.
Saludos.
No sólo los de facebook nos hacen creer que somos más libres,haciendo lo que ellos quieren hagamos, lo hacen todas las multinacionales, absolutamente todas, sin excepción. Las de coches, las de químicos, las de perfumes, las de ambientadores, las de móviles, las de medicamentos, las de redes sociales, todas…Ellas venden, nosotros compramos. Ellas crean la necesidad. Nosotros creemos necesitar. Y todos, nos pensamos libres.
Si no creemos a unos, creemos a otros. Pero todos acabamos atrapados por la tela de araña.
Hace poco que te sigo, pero no negare que te he tomado cariño. Yo también soy vieja, y he vivido lo mio, todas las cosas son según las vivamos, los cautos, serán cautos en la vida, el la cama y el la red, no te engañes. Arriesgamos, enseñamos lo que queremos, yo no soy vihernes ni vivo en el puente. Como te dije el otro día no tengo nada que perder, por eso digo lo que quiero, pero solo lo que quiero. En esto como en tantas otras cosas, se puede hacer mucho, y tu lo sabes, mucho malo, pero sobre todo mucho bueno, por que somos más y sobre todo por que somos mucho mejores. A las arañas se las mata con un simple alfiler.