Las reglas del juego de la influencia

por | 4 septiembre, 2010
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Buenas

La influencia de un bloguero se mide por el grueso de la cartera que llevan en su chaqueta sus lectores, no lo duden. Nada que ver con visitas o enlaces. Nada con la calidad  o la frecuencia de lo que uno escriba. Nada con la utilidad de su contenido, o la especialización del mismo. Tiene que ver con quienes son sus lectores. La mayoría de los rankings, tops, entrevistas y charlas a celebrar sobre este fenómeno se negocian, alquilan, venden, otorgan, deniegan y vetan en una barra de bar, con una pulga de tortilla con palillo clavada en mano.  Beers and Blogs, Networking,  o como lo quieran llamar ahora. Si no tienes esas relaciones, si no estás allí, olvídate del tema.

Si eres un periodista, tienes un blog, y algunos amigos en activo en la prensa que de vez en cuando te referencien a ti y no a tu blog, serás un bloguero influyente y una referencia a como los blogs desplazarán a los medios. Si eres periodista y tienes un blog y tus amigos están parados mejor abre un fotolog.

Si eres un profesor de una escuela de negocios cool, tus alumnos pagan miles de euros por estudiar allí y conseguir un título tan inservible que sería lo último que te llevarás a una isla desierta para sobrevivir, pero en cambio te sirve para conseguir puestos directivos,  eres un bloguero influyente y serás usado como ejemplo de que las empresas tiemblan ante los bloguers. Si eres un profesor de instituto de Vallecas, tus alumnos trapichean con porros en el parque, en vez de asistir a clase, y te insultan y no aspiran a nada en la vida, mejor  abre un fotolog.

Si vas de geek por la vida, agitando manzanas, y ya te diste cuenta que si el Iphone ha tardado 5 versiones en tener Copy Paste,  tú has tardado solamente una en hacer lo mismo, montas un blog en base a recortes, vías, túneles, feeds y con ello haces un recortable con un nombre bonito, te paseas por los eventos uno tras otros diciendo lo grande que es esto de la tecnología a 1000 euros el gadget, tendrás muchas probabilidades de que alguien se lo crea. Sobre todo si lo repites incesantemente. En cambio, si montas máquinas virtuales para probar la última distro, o el último invento de Microsoft, lo pruebas, y dices “Coño, pues aquí falta o sobra esto”, habrás perdido un tiempo precioso en estar leyendo Wired.

Por último si tienes un blog insulso, pero cuentas con amigos con blogs insulsos, o simplemente sin criterio alguno,  y te votan o menean en cualquier concurso de esos que se organizan últimamente, serás un bloguero revelación, alguien a quien seguir. Si tienes un buen blog, y buenos amigos que no saben que es un blog, serás un bloguero irrelevante, y más te vale que dediques tu tiempo a llegar a nivel 70 en el WoW

Y podríamos seguir, pero prefiero no perder más el tiempo. A mí no me reclamen. Las reglas del juego están claras y no las puse yo. Por eso yo no juego a estos juegos, no tengo amigos, ni soy influyente, ni premiado (también en esto último porque no lo merezco).

Saludos

8 pensamientos en “Las reglas del juego de la influencia

  1. Javier

    Yo no he asistido al EBE, pero lo único que he sacado en claro, por lo que comentan otros, es que las ponencias/conferencias son siempre lo mismo; sólo cambia que unas veces unos están entre el público y las siguientes están en el estrado y viceversa. Todo lo deciden los cuatro de siempre con muchos anglicismos que no logro entender (pero quedan muy bien).
    Todo el mundo twitteando (muchas chorradas) y con un portátil a cuestas (parecen frikis)
    El recuerdo siempre es el mismo: conocer a sus “amigos virtuales” y tomar unas copas.
    No le encuentro sentido.

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  2. mmadrigal Autor

    Leibovitz
    Es una forma de hablar ;D
    Javier
    Yo creo que eso es precisamente lo que no se destaca. Que Ebe es un evento presencial en el mundo 2.0

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  3. Kike

    Los amigos influyentes lo son todo, me temo. En los blogs y en la vida real… de todas maneras, tú tienes tu parcela de influencia. Yo diría que una influencia “ética”… al menos yo creo en lo que dices.

    Saludos.

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  4. ángel cabrera

    Está bien señalar a los “influyentes”, o más bien a los que pretenden influir porque les viene bien a la cartera o al ego. Allá cada quién con sus intenciones. Pero no estaría de más señalar a los influidos, o mejor, a quienes se dejan influir, permiten que se les influya o, sencillamente, por comodidad, dejan que otros “piensen” por ellos.

    Más bien, seguro que me equivoco Marcelino, creo que el problema no son los que intentan influir, sino los que se dejan influir.

    ¡Saludos!

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  5. Nia

    A veces dices cosas que todos sabemos pero a las que ninguno ha puesto palabras. Qué impresión.

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  6. Angel Cabrera

    Bueno, antes que los premios de 20 minutos prefiero un premio de esos que alguien inventó un día y funcionan como cadenas :). Si te llegan, que sea así y está todo claro y sobre la mesa. Y es divertido tratar de averiguar qué camino ha seguido.

    Sobre lo otro. A ver como me explico. Leí hace días un artículo que nombraba a un norteamericano, a uno que debía ser como Dans pero x 10. Uno de los 5 “más influyentes” en la red. Vamos, que el tipo estornuda y la manzana de Apple la empiezan a dibujar entera (sin mordida).

    En mi vida había oído hablar de él ni leído nada suyo. No sé, tampoco es que viva aislado digitalmente, pero… ¿Seguro que son “tan influyentes”? ¿No será al final paja periodística y humo-marketing sin nada real detrás?

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