Uno está convencido de que creer que el reciente atentado de París contra la revista Charlie Hebdo tiene muchas causas y ninguna justificación. Reducir a lo ocurrido por una venganza contra una caricatura de Mahoma es de hecho algo tan simplista como ignorante.
Si queremos ver caricaturas que nos han llevado a esta situación podemos buscarla en otros lados. Por ejemplo los acontecimientos de Gaza, las primaveras árabes que han acabado en regímenes extremistas y no en democracias. Las guerras por el petróleo en Irak y Kuwait, el mantenimiento de dictaduras que desprecian el mínimo cumplimiento de los derechos humanos que son sostenidas y alentadas por Occidente o la subvención y apoyo a “rebeldes” que de pronto forman estados islámicos. La actitud de pasividad ante lo que ocurre en países como Siria, Libia o Egipto. Las políticas de inmigración y represión que ignoran las situaciones reales que viven las personas que huyen de estos escenarios. La absoluta desidia y estulticia en las políticas de integración de las personas que conviven con nosotros. En definitiva, el acordarnos de Santa Bárbara cuando suena. Nada más. Esas, y otras muchas, son las caricaturas que esbozan un dibujo mucho más terrible y complejo que las que publicaba Charlie Hebdo.
Y sin embargo el precio lo pagan los mismos. Siempre se dispara al pianista. Por favor, no disparen al pianista. Nunca fue el responsable de este drama
Saludos.